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La noticia es que la muy esperada instalación del primer gran parque fotovoltaico de Ciego de Ávila, desarrollado con financiación y tecnología china, está atrasada en la planificación y sus operarios están teniendo que trabajar contra reloj: dudan que puedan generar electricidad antes del 15 de marzo, la fecha en la que se espera que el parque esté listo.
La instalación Ciego Norte es parte de una serie de parques que tendrá la provincia avileña y que asegurará que sea la primera que pueda autoabastecerse de electricidad en el horario pico del mediodía.
Un reporte del diario Invasor pone al descubierto el sinnúmero de obstáculos que han enfrentado los obreros y jefes de obra al frente de la tarea. Los responsables de la obra afirman que faltan 200 contenedores de insumos y equipamientos que se necesitan para terminar los parques de la provincia.
«Si los siete inversores de 3.25 MW, junto a los transformadores, que vienen en contenedores, vía marítima, no están antes del 15 de febrero, no se puede entregar energía antes del 15 de marzo. Habría que hacer un maratón imposible y no podríamos estirar los días más allá de las 24 horas» afirma José Alejandro, entrevistado por el reportero de Invasor.
No obstante, intenta ver el vaso lleno: «hoy el parque está al 60 por ciento, con 269 mesas armadas, 222 con paneles puestos y 146 certificadas, labor que realizan 27 brigadas formadas por entre cinco y ocho trabajadores».
El reporte confiesa que debido a que la maquinaria presentó problemas al ser utilizada para cosas para las que no estaban diseñadas hubo que convocar la ayuda de los técnicos chinos.
El problema fue la longitud de los pilotes, se intentaron encontrar soluciones locales y se hicieron varios prototipos, pero parece que el impulso en el flujo y ritmo de trabajo lo pusieron los asiáticos, pues, según describen los cubanos de la obra, comienzan la jornada temprano y terminan teniendo de 10 a 12 horas de trabajo cada día.
Junto a los técnicos lograron enterrar 18 mil pilotes en 40 días, sobre los cuales hay que poner las mesas que sostendrán los paneles. «Podríamos haber comenzado a poner las mesas en noviembre, pero no teníamos los recursos a pie de obra», dice Daniel, otro de los entrevistados por el diario local.
Ciego Norte funcionando es la promesa de que arranque el funcionamiento del primer parque de un grupo de 55 parques que este año deben estar funcionando. El plan para 2028 es la construcción de 92 parques que aportarán más de 2000 megawatts de potencia.
Estos atrasos suceden mientras en el país continúan altos índices de apagones. En el medio del invierno, cuando se han reportado bajas temperaturas por varios días, los déficits han estado en el orden de los 1300-1400 megawatts.
La unidad 1 de la central termoeléctrica de Felton, una de las plantas que más aportan energía, entró este jueves en mantenimiento por un periodo de diez días, lo que agrava la crisis energética existente.
Esta noticia significa que incluso las prioridades del gobierno tienen dificultades para ser ejecutadas en los tiempos planificados, entre otras cosas, debido a que la actual crisis afecta cualquier proceso productivo o industrial, tanto por los insumos como por la disponibilidad de profesionales. El reporte refiere que las mesas necesitan incluso tornillos que deben venir desde China.
No es la primera vez que se reportan problemas con las fuentes de energías alternativas. Hace pocos días Granma publicó un artículo denunciando las acciones vandálicas contra pequeñas estaciones de bombeo de agua que se alimentan de paneles solares.
Según el artículo fechado el 23 de enero de este año, en algunos casos se roban los cables, pero en otros incluso se han robado los paneles solares, afectando vaquerías, sembrados y poblados enteros que dependen de esa fuente de bombeo de agua. Si bien esto se ha reportado solamente en las localidades aisladas, donde se ubican estas pequeñas estaciones, muestran los desafíos que representan estos parques, y la necesidad de reforzar los mecanismos de seguridad.
Las dificultades para terminar el parque en tiempo pone en riesgo además una de las promesas fundamentales del gobierno cubano, que administra una crónica crisis energética, y que afirma que para el 2030 la Isla debe producir el 29% de la electricidad a partir de fuentes renovables.
El reporte de Cubadebate sobre el tema asevera que Cuba requiere unos 8 millones de toneladas de combustibles al año, y en estos momentos el 60% de esta demanda debe satisfacerse con combustible importado, lo cual pone a la Isla en una vulnerable situación de dependencia de los países proveedores.
La inestabilidad del Sistema Electro-energético Nacional y el peso de los apagones han sido desencadenantes fundamentales de las principales protestas en los últimos años, y es uno de los problemas más serios que enfrenta el gobierno, debido a su limitada capacidad para proveer electricidad de manera estable y permanente.
Además de las implicaciones políticas y sociales, los cortes eléctricos dañan gravemente a la economía. Entre los principales problemas destacan la paralización de industrias y la agricultura, junto al cierre forzado de negocios privados como restaurantes y bares. Además, la automatización de procesos productivos y profesionales se ve obstaculizada, disminuyendo la productividad laboral. El turismo también se ve afectado, pues los apagones desmotivan a los visitantes de visitar ciudades, sobre todo en el interior del país, que pasan varias horas a oscuras.
Si bien el peso de las sanciones tiene un impacto severo tanto en la entrada de crudo como de piezas para reparaciones, la falta de inversión en las termoeléctricas y de previsión de la obsolescencia de esa tecnología, han creado una tormenta que hoy está afectando a múltiples familias. La situación se agrava aún más en los territorios que dependen del gas licuado para cocinar, que también está teniendo inestabilidad en las entregas.
Nuestra opinión es que la apuesta por encontrar alternativas para la generación de electricidad es certera, útil, pero que tendría que estar acompañada de decisiones pragmáticas, y de una apreciación responsable de la realidad cubana, sobre todo si estas instalaciones se van a hacer en cooperación con otros países.
Trazar metas realistas ahora mismo es imprescindible en un país con una ciudadanía harta de triunfalismos y promesas incumplidas. La electricidad es un bien básico en el siglo XXI y necesita prioridad máxima en la estrategia país, no solo a nivel de discurso político, sino en la planificación de las inversiones.
El sol como alternativa es un alivio, pero no será solución mágica a la demanda eléctrica que, necesariamente, tiene que satisfacerse con una combinación de tecnologías. También es necesario, en la medida de lo posible, promover un uso racional de la energía, así como ganar en soberanía tecnológica en cuanto a la capacidad de producir en el país las piezas que se necesitan para montajes y reparaciones.
El sector energético necesita una estrategia a largo plazo para poder prever problemas del futuro, y evitar horas sin luz que lanzan al país a un escenario de colapso social y por tanto convierten a los apagones en un problema de seguridad nacional; los venideros meses de verano serán la «prueba de fuego». La situación de colapso actual debería servir de enseñanza: ¿por qué no se inició antes este proceso de transición energética?

