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Donald Trump regresa a la Casa Blanca, todo indica que también lo hará su manera beligerante de hacer política, alejada del diálogo como medio para la solución de diferendos y la creación de relaciones de respeto mutuo y búsqueda de acuerdos de beneficio para todas las partes.
Tras una administración demócrata que hizo poco por cambiar la política hacia la Isla desplegadas por el magnate devenido en funcionario público —con excepción de los últimos y tardíos anuncios—, Trump regresa acompañado esta vez de Marco Rubio y Mauricio Claver-Carone, dos figuras conocidas por su postura agresiva hacia Cuba, y que probablemente influirán en una política extremista hacia un país que atraviesa una de las mayores crisis de su historia.
El pasado período presidencial encabezado por Donald Trump tuvo efectos negativos para para la Isla. Se incrementó la guerra económica, al tiempo que se exacerbó el discurso extremista y polarizante de la administración norteamericana en general, y de la comunidad cubanoamericana de Florida, en particular.
Al interior de la Isla, y frente a ese escenario, las respuestas en clave de condiciones para el diálogo fueron escasas e insuficientes. El tradicional método de definir centralmente las políticas no tuvo cambios significativos, lo cual ha generado no poca tensión, inconformidad y desmovilización social con relación a demandas concretas ante las diversas manifestaciones de la actual crisis.
Es importante recordar que el fenómeno de la polarización y el extremismo no es exclusivo de Cuba. El mundo vive hoy en una constante contradicción entre conservadurismo y progresismo, y entre salidas autoritarias o democráticas a problemas que, cada vez más, se hacen visibles tanto en los llamados «países desarrollados» como en aquellos que aún cargan con el peso de la colonización.
No obstante la afirmación anterior, el regreso de Trump plantea un escenario complejo. Más allá de las tensiones políticas y económicas que puedan agudizarse, este momento ofrece una oportunidad para replantear estrategias y reforzar la importancia del diálogo.
El diálogo cómo camino
Varias pueden ser las salidas a la actual crisis múltiple que vive Cuba. Ninguna nos llevará por buen camino si no resulta de un amplio y sistemático proceso de diálogo entre los diversos actores sociales, económicos y políticos que describen la realidad de la Isla (dentro y fuera). Aquellos actores que, valga decirlo, tengan la intención de dialogar, lo cual implica reconocer la existencia, legitimidad y derecho de otros, al tiempo que compartan mínimos comunes para el proyecto nación, y en el mejor de los casos, para un orden social concreto que lo viabilice.
En el actual escenario, donde resulta previsible una agudización del conflicto entre el gobierno de EE. UU. y el proyecto nacional cubano, se redobla la necesidad de abordar, una vez más, el diálogo como método, camino, recurso y cultura al interior de la sociedad cubana.
No solo al interior de nuestra sociedad y en el despliegue de sus sujetos, también para el establecimiento de relaciones con diversos actores internacionales.
Con la intención de impulsar el diálogo desde esos presupuestos, LJC ha proyectado una búsqueda permanente, dentro de diversos ámbitos y con contenidos amplios, de condiciones que impulsen los procesos de diálogo como elemento distintivo de la cultura política nacional. Mirar esos contenidos en el mundo del derecho, de la economía, de la academia, de la religión, de la comunicación, de la pedagogía, de la ciencia y de la política en general, permite trazar un mapa amplio en las condiciones, límites y potencialidades para el diálogo dentro del escenario nacional.
¿Qué diálogo para qué sociedad? Este es un problema de análisis claro, al tiempo que matriz de posicionamiento político en el actual y venidero escenario. El diálogo no es neutral, como tampoco una pretensión fuera de los procesos sociales concretos, incluso de las contradicciones que lo describen.
El diálogo, es importante remarcarlo, es condición para conectar las diferencias entre actores, sectores o grupos que comparten visiones afines, no así para los proyectos cuyos contenidos resultan antagónicos. Es imprescindible reconocer, entonces, los límites estructurales que encuentran los procesos de diálogo.
En este escenario, y bajo las ideas antes descritas, LJC apuesta por los procesos de diálogo que implican, en lo esencial:
– Reconocer la existencia de diversidad política y social
– Destacar las condiciones potenciales, en principios y métodos, para el diálogo
– Mostrar la amplitud de enfoques, concepciones y acciones que entraña el dialogo
– Afirmar elementos básicos generales para el diálogo social y político en los más diversos ámbitos de la realidad nacional
– Divulgar propuestas puntuales que sirvan de referente para el desarrollo de procesos de diálogo en, desde y hacia Cuba
Con esos fines, y como concreción de un proyecto cuyo título es «El diálogo como camino», se han publicado un grupo de análisis sobre este particular, los que incluyen el esbozo de propuestas, al tiempo que se impulsa una campaña que refuerce los contenidos y vínculos potenciales entre actores, ámbitos y sector alrededor de los procesos de diálogo.
Al mismo tiempo, se han elaborado contenidos mediante entrevistas a expertos, especialistas y animadores políticos que desempeñan su labor en disimiles ámbitos del saber, cuya presentación integral potencia las comprensiones sobre el alcance de los procesos de diálogo al interior de la Isla.
A través de productos comunicativos, se encamina una campaña de divulgación sobre los principales contenidos que emergen de las acciones anteriormente descritas.
Los alcances potenciales del diálogo como recurso político no se agotan en un proyecto, de esto se tiene total claridad. No obstante, los resultados que emerjan de este empeño serán, sin dudas, una contribución al proceso mayor que ha de significar la consolidación del diálogo como parte de la cultura política cubana, más allá y a pesar de Donald Trump.


Mientras Cuba no cambie su política no puede pedir nadie cambie hacia la Isla. ES justamente Cuba quien tiene que cambiar para luego poder mejorar
Dialogo significa dos o más dialogantes con diferentes puntos de vistas, con mutuo respeto y con el don de hablar y escuchar a todos por igual, ya hasta ustedes mismos han comenzado muy mal su intención de dialogo, interno y externo, aunque HOY el más importante es el interno porque es el que podría contribuir a cambiar el rumbo futuro de una nación en fuga. Y porque digo lo anterior, ustedes plantean y resalto la incongruencia entre ( ).
“El diálogo, es importante remarcarlo, es condición para conectar las diferencias entre actores, sectores o grupos que comparten visiones afines, no así para los proyectos cuyos contenidos resultan antagónicos (quien define que significa antagónico, antagónicos a que, a quienes y a cómo). Es imprescindible reconocer, entonces, los límites estructurales que encuentran los procesos de diálogo.” (perdón, pero los limites no pueden ser definido por nadie más que el pueblo, pero el de verdad no el PCC único y plenipotenciario que en nombre del pueblo se arroga el derecho a seguir en el monologo)
Mientras tanto seguiremos en las misma, puro monologo sordo de un PCC que ni escucha no dialoga porque como indico el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Asamblea, José Luis Toledo, el Partido Comunista de Cuba (PCC) estaba por encima de la Constitución. «Hay una fuerza que está por encima del Estado, que es dirigente y superior, que es el Partido. Luego la Constitución no puede trazarle directrices al Partido»
Miremos el ejemplo hoy más palpable de esta aberración, la Asamblea de Cineastas Cubanos sigue sin reconocimiento institucional inclusive cuando temas muy particulares del gremio son debatidos a nivel de gobierno. No nos engañemos más lo primero e imprescindible para que exista dialogo es que el PCC pase a ser UNA FUERZA MAS mientras sea UNICA tendremos MONOLOGOS y de contra MODERADOS como esta entrada de LJC.
Mientras no salgan los comunistas del poder no habra ningun dialog.
Grupos y association como Ljc , timidos y componedores de batea, no hacen mas que alargar el sufrimiento del pueblo, al no indicar y senalar valientemente a los comunistas como los unicos y verdaderos culpable.
Thanks
Caramba, si los que dirigen Cuba son comunistas, yo soy extraterrestre…dejemos los clichés de una buena vez, que bastante daño hacen a la unión y el entendimiento que excluya precisamente a simuladores y portadores de rótulos en los que no creen, y a aquellos que insisten en la refriega ciega e irreflexiva que eterniza la verborrea y atenta contra la convergencia necesaria de la decencia y el patriotismo.
No quiero cerrar puertas. Creo firmemente en la unidad consciente y decente de los cubanos que en verdad desean una nación mejor para su gente, e independiente y libre en sus decisiones en un mundo donde crear parcelas y despreciar a otros es una sucia práctica.
Una actuación, esta última, que hoy parece incrementarse, o proclamarse al menos a gritos desde la Casa Blanca, donde republicanos y demócratas nunca han tenido diferencias en la adopción del hegemonismo como la ruta estratégica bipartidista trazada por los grandes intereses que dictan las pautas políticas de EEUU.
Y resaltaba por demás literalmente en las primeras líneas «la unidad consciente y decente de los cubanos que aspiran a una nación mejor», porque esa frase no implica ningún sentido de “comparsa” ni de saco sin fondo donde “cabe todo.”
Y es que, sencillamente, ni desde el bando “revolucionario oficial”, ni desde la barra de la “oposición” -por adoptar de alguna forma dos manidos vocablos- objetivamente no todo lo que brilla es oro, ni es sano, ni es creíble, ni transpira honestidad ni pulcras aspiraciones.
De manera que pautas habrá que imponer para que en la mesa no tengan cabida quienes practican la corrupción, el nepotismo, la manipulación, el burocratismo autocrático, y la apropiación y utilización abyecta de símbolos y contenidos a los cuales irrespetan y degradan desde hace mucho tiempo… tengan la “historia de vida” que tengan.
Porque es evidente que quien impone criterios anquilosados y caprichosos, y posee sucios intereses propios, familiares y grupales anudados a un poder retardatario, nada o bien poco tiene que decir que sea realmente válido y constructivo.
Lo mismo asevero con respeto a las “voces” del otro coro. Aquel que congrega a los anexionistas confesos y contumaces, a los que sueñan con el retorno para recobrar privilegios y prebendas, y a quienes cacarean odio, pases de cuenta, aplastamiento de toda idea serena y cuerda, y que también aspiran a que su “servicio” les sea remunerado en grande y no dudarían en vender todo al mejor postor si en ello les va engrandecer su envanecimiento y su bolsillo.
Patriotas legítimos y decencia y honestidad deben ser los sellos claves, junto a la convicción de que una nación sana, próspera, inclusiva, y feliz tiene su antecedente eterno en el precepto martiano “con todos y por el bien de todos”…pero de» todos» los que nunca la utilizarían para sí, ni la convertirían en pasto de los intereses externos ni de pandillas nativas. Y no es excluir…se trata simplemente de andar por terreno firme, fértil y limpio, ese que Martí siempre transitó.
deja me ver Yara has escrito un libro que al final nada congruente has dicho quieres quedar bien con el poder .y seguir con la misma verborea.nada hace falta una convocatoria con todos donde no se jusgue ni criminalise al que piensa diferente y de ahi se encontraran las soluciones.
Con todo respeto, o leyó muy rápido el texto, o no entendió nada. Porque desde hace mucho descarto de soluciones a los que medran de Cuba y los que aspiran a hacerlo, tengan la etiqueta política que tengan.
Gobierno de Estados Unidos versus proyecto nacional cubano? No entiendo eso de proyecto nacional cubano, me he perdido de algo?
Para que exista un dialogo tiene que existir un deseo genuino de resolver una situacion, hoy por hoy los que estan en el poder conocen que las circunstancias en la que esta el pais no tiene solucion pero como ellos no sufren las consecuencias y ademas tienen sometida a la poblacion a un controll ferreo que incluye desproporcionadas penas a quien proteste pues no les interesa el dialogo.
El supuesto respeto a la soberania y la autodeterminacion no es mas que Estados Unidos acepte el status de poder que ellos quieren mantener, ademas se conforman con una ligera mejoria pues saben que las expectativas del cubano estan por el piso.
Al cubano de a pie le importa un comino la soberania solo quieren mejorar
«.. entre el gobierno de EE. UU. y el proyecto nacional cubano, se redobla la necesidad de abordar, una vez más, el diálogo.. »
no m agrada molestar pero este artículo, ni por asomo, se acerca a la realidad de lo sucedido y ll k está sucediendo.
jamás el difunto kiso dialogar.
lo aparentó muchas veces, sí es cierto.
pero hacernos ver ke kiere dialogar es una cosa y sentarse a dialogar es otra.
recuerdo k cdo matan a jfk, el estaba en varadero y le llegó en ese instante un recado de kenedy.
recuerdo lo hecho por cárter a finales de los 70.
recuerdo lo dicho y la disposición mostrada por ese mismo cárter en la uh a provipios de siglo.
y por desgracia no recuerdo muchas ocasiones más k sucedieron, donde «pudimos» sentarnos a negociar.
porké no se ha dado el dichoso «diálogo» en estos 66 años?
muy sencillo: al difunto y a mis jefecitos no les conviene.
ll k ha llevado a «olvidarnos» de las elecciones libres, precisamente, es tener al frente un «enemigo».
sin «él» no se podría sentar, cristiano alguno, tanto rato en el trono.
los yankis han hecho y han tenido un postura k jamás tienen los «nacionalizados» en ninguna otra parte del mundo.
buske en la web y verá cómo se comportan los países «perdedores» y cuán difícil es «llevarlos» a firmar un acuerdo global de compensaciones.
esa actitud antiacuerdo no es la k ha mostrado «el monstruo» cdo de negociar se trata.
no keremos negociar y punto.
NO les hace Falta. al contrario, les perjudica y «no va con este modelo» (o sistema)
k dios nos ampare compatriota
El diálogo para enderezar a Cuba no requiere de involucrar a los Estados Unidos, a Rusia, a China, a Mónaco, a Nepal, o a Australia…es un tema exclusivo de los cubanos, pero de los que verdaderamente quieren una nación libre e independiente, justa, inclusiva y digna, porque sin ella, sin la patria viva y latente, no habría nada que hacer ni que planear. Por tanto tener patria, tener una nación realmente soberana, es un factor, esencial, primero, estratégico y existencial.
Y en esa nación a la que aspiran todos los que verdaderamente la respetan, cuidan, aman, y defienden y defenderían a cualquier costo, no puede haber espacios, ni para los que con toda mala leche medran de ella hoy, ni para los que, sean quienes sean y vengan de donde vengan, y con similar entraña, intenten reproducir lo que vivimos ahora mismo bajo otro dogmático y falaz sello político. Y los culpables, que paguen sus culpas, y de eso deberá ocuparse la justicia en un Estado nuevo.
La democracia y la participación popular que requerimos no puede ser un saco abierto para que encuentren acomodo ni tribuna oportunistas, corruptos, manipuladores, aficionados a pandilleros, y castas omnipotentes e insultantes, ni tampoco los que con otros rótulos nocivos intenten reeditarla como pedestal particular y sectario, o ponerla bajo la tutela de broncos intereses externos.
Para mí es algo tan claro como el agua, y creo que lo que toca es unir, pero sobre la base de los supremos intereses nacionales, a los que efectivamente apuestan, desde una sana, útil, y respetable diversidad, por hacer valer la decencia, la honestidad y la concreción de un Estado ejemplar.