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La noticia es que el primer ministro cubano criticó duramente a 13 importadoras estatales por daños causados económicos al país. También se dieron a conocer otros anuncios vinculados con la implementación del programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía cubana.
Según el reporte de la prensa oficial, en el último período se han enfocado en la propuesta operacional del mercado cambiario, en los análisis de los esquemas cerrados de autofinanciamiento en divisas, y en la definición del cronograma para la implementación de un nuevo mecanismo de asignación de las divisas.
Estas noticias significan que las estrategias económicas se enfocan en cómo recuperar y hacer funcionar el mercado cambiario, como vía para restarle protagonismo al mercado informal y devolver a las instituciones bancarias cubanas un rol central en la tenencia de divisas; en la propuesta de que ciertos sectores o empresas encuentren formas de ingresar divisas y las retengan para su autosustentabilidad; así como en el diseño de un esquema de asignación de divisas para aquellos que no puedan generarlas inicialmente por sí mismos, pero las necesitan para poder arrancar o despegar.
La viceministra primera de Economía y Planificación, Mildrey Granadillo de la Torre, afirmó que trabajan en una propuesta para transformar el manejo de los tipos de cambio oficiales. Señaló que se profundiza en sus riesgos y consecuencias, lo que indica que, aún después de meses de anuncios, continúan evaluando cómo y a qué costo implementarán un tipo de cambio flotante, como el que ya rige en el mercado informal.
No hay equilibrio entre las buenas noticias y las malas. Entre las supuestamente positivas, suman una recuperación del balance entre gastos e ingresos en el presupuesto estatal. «El balance de los ingresos corrientes con la financiación de gastos de esta naturaleza es positivo», afirmó Vladimir Regueiro Ale, ministro de Finanzas y Precios, lo que significa que las cifras reflejan un superávit de 480 millones de pesos y que, al menos hasta el cierre de febrero, se logró superar el déficit.
No obstante, ese superávit proviene de la recaudación de impuestos y de la inejecución de numerosos gastos públicos, incluyendo el gasto social que asciende a alrededor de 60 millones de pesos, según dijo el primer ministro. Esto significa que muchos recursos que se dedican a apoyar a los sectores más vulnerables no se ejecutaron, privando a estos grupos de esas ayudas. Aun así, Joaquín Alonso Vázquez, titular de Economía, afirmó que hoy «se protegen en Cuba 313 201 personas vulnerables, y se atienden a 63 756 madres con tres hijos o más».
En cuanto a la inflación, la noticia es aparentemente positiva, pero con sabor amargo. Se afirma que la curva continúa descendiendo con respecto al año pasado, pero en febrero los precios aumentaron un dos por ciento.
Esta semana el economista Ricardo González Águila ya había alertado sobre las consecuencias de controlar la inflación y el déficit fiscal sobre la base, no de estimular el crecimiento, sino de la reducción de gastos necesarios:
«Dos de las anclas nominales del actual esquema de estabilización están en los salarios estatales y las pensiones ─que no se actualizan al mismo ritmo de la inflación─. Al usar salarios y pensiones como anclas se reduce progresivamente el poder adquisitivo y se frena el consumo de las familias, cancelando, así, un importante componente de demanda agregada. Nótese que de acuerdo con datos oficiales entre 2019 y 2023 los hogares en Cuba acumularon pérdidas de consumo de 6.5% en términos reales (1.6% anual). Todo ello contrae aún más el crecimiento económico, eso sin contar los obvios efectos sociales y distributivos que genera».
Como buena noticia, también señalaron que los planes de exportaciones de bienes como el tabaco, la langosta, la angula, el ron y los productos biofarmacéuticos sí se cumplen, al igual que los relacionados con servicios médicos. Sin embargo, queda a la saga la exportación de servicios médicos.
El economista cubano Pedro Monreal cuestionó la utilización del término «refuerza» en la nota oficial sobre el más reciente Consejo de Ministros, calificándolo de «infundado». A su juicio, ese supuesto «reforzamiento» de la estrategia para dinamizar la economía no resulta «creíble en ausencia de información acerca del impacto de políticas concretas sobre los factores claves del crecimiento».
Entre las malas noticias, se destaca que la producción de huevo sigue en decrecimiento, y que la producción nacional de alimentos ha disminuido en el último período evaluado, sin lograr cubrir la demanda, lo cual es evidente en los altos precios de los alimentos, y en la dependencia de las importaciones.
Un país que tiene la urgencia de recortar el gasto público y balancear la cuenta corriente, todavía tiene tareas pendientes. El titular de Economía informó que, aunque las utilidades en el sistema empresarial estatal crecen, 316 empresas cerraron con pérdidas. Si bien son 69 menos que el año pasado, esto implica que el presupuesto estatal sigue subsidiando la supervivencia de más de 300 empresas que no han sido capaces de ser autosustentables.
Sin embargo, los indicadores no se refieren específicamente a las empresas privadas. A pesar de que ya suman más de 9 mil mipymes, no se dan datos de cuántas de ellas han quebrado o crecido, cuánto han importado, ni cuánto están aportando al presupuesto público.
Uno de los elementos más novedosos de esta reunión fue lo que puede considerarse una autocrítica del gobierno hacia el sistema de trabajo de 13 empresas importadoras. El gobierno conserva el monopolio de las importaciones, incluso para el sector privado, que debe operar a través de una empresa estatal como intermediaria. Sin embargo, es ampliamente conocido que las empresas estatales suelen multiplicar y reforzar obstáculos, y que muestran poca disposición —y escasa audacia— para promover o concretar negocios de inversión extranjera o importación.
Lo que ya era conocido fue confirmado por el jefe de gobierno, quien denunció irregularidades en las operaciones de comercio exterior. Según explicó Marrero Cruz, «lleva un análisis riguroso en la delimitación de responsabilidades, que puede ser administrativa y puede ser penal», refiriéndose a empresas que están bajo su responsabilidad también. No anunció quiénes eran los responsables de esas «irregularidades».
Sí afirmó que los jefes máximos deben responder «hasta que se logre resarcir el daño».
Lo que pudiera identificarse como una autocrítica, pero no un mea culpa, salió de un reporte leído por el ministro del sector, Oscar Pérez-Oliva Fraga, quien informó que 13 organismos y entidades reportaron «afectaciones económicas en la ejecución de sus operaciones de comercio exterior», debido, por ejemplo, a incumplimientos de contratos con clientes y proveedores, superficialidad en la selección de clientes y proveedores, trámites engorrosos, dispersos y dilatados, así como falta de rigor por las empresas de comercio exterior para garantizar la extracción de contenedores.
Todo esto causó más del 95 % del total de las afectaciones económicas, reconoció el ministro, lo cual contrasta con la supuesta «experiencia» que el discurso oficial les atribuía a estas empresas, cuando se pretendía forzar al sector privado a hacer contratos con ellas; algo que ha debido posponerse, entre otros factores, debido a la negativa de las mipymes importadoras a ejecutar negocios con contrapartes que, como ha quedado demostrado, son claramente ineficaces en su mayoría.
Por tanto, la crisis sigue golpeando la vida de los cubanos, lo cual se confirma en el eufemismo que destaca Monreal al traducir una frase mencionada por el titular del ramo: «comportamiento de la economía al cierre de febrero ha mantenido ritmos de ejecución lentos, igual a que la crisis económica sigue viento en popa y a toda vela», sentencia el experto cubano.
Esta semana igualmente fueron noticia dos reveses que pudieran afectar aún más la credibilidad del gobierno ante inversionistas internacionales.
Empresas extranjeras radicadas en el territorio no podrán sacar sus divisas de los bancos cubanos. Según informaron varios medios internacionales «las autoridades cubanas han comunicado a varias empresas extranjeras que no van a poder repatriar las divisas que tienen en cuentas bancarias en el país, que en algunos casos ascienden a varios millones de dólares», lo cual «ha generado un fuerte malestar entre las compañías afectadas, que en algunos casos se han quejado a sus respectivos Gobiernos».
A cambio, las autoridades han ofrecido abrir en la Isla un nuevo tipo de cuentas, que serían inmunes a la falta de liquidez y podrían operar sin límites dentro y fuera del país. La desventaja es que solo aceptarán transferencias desde el exterior, por tanto, los fondos en las cuentas hoy existentes seguirían congelados para transacciones internacionales.
Los reportes de prensa afirman que si bien esta medida se formaliza recientemente, desde hace varios años era una realidad práctica para varios empresarios la imposibilidad práctica de extraer divisas, pues los bancos alegaban falta de liquidez.
Igualmente, esta semana se supo que el ya viejo litigio entre el Banco Nacional de Cuba (BNC) y la empresa CRF, catalogada como «fondo buitre» por el Estado cubano, sufrió un nuevo revés para Cuba. La Corte Suprema de Justicia del Reino Unido notificó que le deniega la solicitud al BNC para recurrir sentencia de la Corte de Apelaciones de ese país con el argumento de que «no plantea una cuestión de derecho discutible ni una cuestión jurídica de importancia general para el público». Por lo tanto, el litigio entre las dos entidades sigue y probablemente tenga varios capítulos.
Cabe destacar que aunque el BNC es una entidad estatal, la corte determinó que la deuda no es imputable al Estado cubano, pues la organización tiene personalidad jurídica propia. Y como ya se había analizado en estas páginas «si el BNC se declara en bancarrota, los acreedores no pueden reclamar al Estado cubano, aunque el banco sea de propiedad estatal, ya que en derecho mercantil los demandantes no pueden levantar el velo corporativo para ir tras los accionistas de una corporación en quiebra, salvo en casos que cumplan ciertos requisitos especiales».
No obstante, estas noticias podrían significar un aumento de la desconfianza de empresas extranjeras para invertir en la Isla o hacer préstamos. La falta de liquidez de un Estado es uno de los elementos de riesgo que más se toma en cuenta a la hora de realizar una inversión, precisamente, por las altas posibilidades de impago.
Nuestra opinión es que la proyección pública del gobierno cubano de reconocer los problemas de la economía cubana es insuficiente cuando no se presenta un plan de acción para solucionar la crisis o al menos aliviarla, lo cual indica poco sentido de la urgencia de los costos diarios que tiene para la economía y la población vivir con una veintena de horas diarias de apagones, y con un acceso limitado y caro a los alimentos más básicos.
Para colmo, insisten en modelos de gestión que demuestran una y otra vez su inviabilidad, como el hecho de que más de 300 empresas son rescatadas de la bancarrota por parte del Estado sin que se cambie el modelo que las ha hecho quebrar, y se sigue posponiendo la ley que regularía un nuevo tipo de relaciones mercantiles más realistas. Estos rescates salen de los hombros del presupuesto estatal, que hoy crece o mejora gracias también a recortes en programas sociales de gran importancia para personas que viven en condiciones de vulnerabilidad.
Todo obstáculo al desarrollo que esté motivado por una mentalidad política, por el miedo al crecimiento económico o financiero de sectores no estatales —ya sea un campesino, una cooperativa o una empresa— y dominado por la necesidad de control por encima del fomento, debe ser desterrado de la toma de decisiones. Solo así podrá aprovecharse la única fortaleza remanente en un contexto de medidas unilaterales coercitivas y crisis mundial: el potencial interno, la resiliencia del pueblo cubano y la fuerza de iniciativas individuales que se traducen en emprendimientos económicamente viables y sostenibles. Una economía ya golpeada por una guerra económica externa no tiene chance para un «fuego amigo» que la deje todavía más debilitada frente a demandas internas incumplidas.

