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En la próxima votación en la Asamblea General (AGNU) de Naciones Unidas de la resolución titulada «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos», no se anticipan cambios en el respaldo masivo de la comunidad internacional. A pesar del abrumador apoyo global para el levantamiento de esta política, los cubanos se distancian de ese enemigo intangible que parece ser la única explicación oficial para una crisis interna cada vez más compleja y devastadora.
Cuba ha logrado un respaldo apabullante a esa resolución durante más de 30 años. Desde su primera presentación en 1992, cuando obtuvo 59 votos a favor, 3 en contra (EE.UU., Israel y Rumanía), 71 abstenciones y 46 ausencias; la diplomacia cubana ha conseguido mantener un apoyo creciente y sostenido. En la última votación de 2023, alcanzó 187 votos a favor, con solo dos votos en contra de EE.UU. e Israel, y una abstención de Ucrania.
No es casual que la elaboración y presentación del informe, junto con el discurso del ministro y la propia votación de la resolución, constituyan el ejercicio diplomático más relevante del año para la Cancillería de la Isla, no solo para su Misión ante Naciones Unidas. Si hay alguna razón de peso para justificar la permanencia de 126 embajadas y misiones diplomáticas cubanas —una cifra que solo pueden permitirse las grandes potencias y que resulta quizás desproporcionada, considerando las condiciones económicas del país—, es precisamente que el apoyo en el voto, las declaraciones públicas o las manifestaciones contra del bloqueo, se consideran la prioridad número uno de la política exterior cubana. Este despliegue de esfuerzos se corresponde con el peso simbólico de la condena mayoritaria de los Estados al bloqueo.
A finales de este mes, los días 29 y 30 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas considerará nuevamente el proyecto de resolución de Cuba sobre el bloqueo, según informó en rueda de prensa el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parilla. La cercanía con las elecciones presidenciales en EE.UU., no anticipa, en principio, ningún cambio anacrónico en la postura estadounidense ni en la del resto de los Estados Miembros.
La cercanía con las elecciones presidenciales en EE.UU., no anticipa, en principio, ningún cambio anacrónico en la postura estadounidense ni en la del resto de los Estados Miembros.
A excepción de la histórica abstención de Estados Unidos e Israel en 2016, cuando la resolución pasó con 191 votos a favor y ninguno en contra, como parte de un efímero intento de distanciamiento de su propia política durante el mandato de Barack Obama, EE.UU. se ha mantenido implacable en su postura. Además, no ha dudado en presionar a países aliados para que lo acompañen en su aislada posición contra Cuba en el ámbito multilateral.
En suma, no hay indicios de que este año el resultado sea distinto del habitual. La resolución, que no tiene carácter obligatorio para Estados Unidos al tratarse de la Asamblea General, tampoco puede ser elevada al Consejo de Seguridad, el único órgano con poder para emitir resoluciones vinculantes en temas que amenacen directamente la paz y la seguridad internacionales. Es decir, aunque la resolución logre un resultado casi unánime, esto no influirá en una decisión del Congreso ni del presidente en funciones para levantar parcial o definitivamente el conjunto de leyes que constituyen las sanciones contra Cuba.
Aunque la resolución logre un resultado casi unánime, esto no influirá en una decisión del Congreso ni del presidente en funciones.
La única esperanza del gobierno cubano parece estar en una Kamala Harris alineada con la estrategia de poder blando de Obama para lograr un cambio político en Cuba, lo que implicaría una flexibilización del bloqueo mediante medidas que, a estas alturas, ya saben que no producen los resultados esperados de desestabilización total en la Isla. De hecho, en esta campaña, Harris ha evitado emitir declaraciones sobre un posible relajamiento de la política con La Habana (lo cual contrasta con sus comentarios de años anteriores), en un intento de captar el voto de la Florida, aunque las encuestas atribuyen la intención de voto a favor de Donald Trump. Irónicamente, una de las maniobras de campaña de la candidata demócrata ha sido comparar a Trump con Fidel Castro.
Aunque se esperaba que Joe Biden revirtiera muchas de las políticas de Trump hacia Cuba, no ha habido cambios sustanciales. Las relaciones con Cuba han permanecido en un estado de inercia. Biden no solo mantuvo a Cuba en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, sino que en septiembre firmó la extensión por otro año de la Ley de Comercio con el Enemigo, alegando que es una «cuestión de seguridad nacional». Sin embargo, en una medida en apariencia contradictoria, en mayo de este año, su administración eliminó a Cuba de la lista de países que no cooperan contra el terrorismo (una lista negra en la que siguen Venezuela, Irán, Corea del Norte y Siria), lo que permitió reanudar la cooperación policial entre ambos países, pero que no tiene repercusión en las sanciones económicas que se derivan de la otra lista.
Por tanto, las medidas de continuidad de mano dura por parte de Biden hacia Cuba, antes de dejar la presidencia, disipan cualquier esperanza de que Kamala Harris pueda dar un giro en la política, a través de gestos de acercamiento vistos durante la presidencia de Obama. Con Trump ya sabemos qué esperar si regresa a la Casa Blanca. Tanto con un presidente demócrata como con un republicano, es probable que la estrategia siga siendo la de «rendir al pueblo por hambre» para lograr un cambio de gobierno. Al final, mientras Cuba agoniza, EE.UU. puede esperar pacientemente a que todo caiga por su propio peso.
A medida que la situación económica del país llega a niveles de urgencia humanitaria, el ciudadano común tanto dentro como fuera de la Isla, percibe el bloqueo como un dinosaurio invisible al que el gobierno atribuye todos los problemas. No es un secreto que la escasa popularidad del gobierno de Díaz Canel no solo se refleja en los miles de memes y comentarios negativos; en sentido general, manifestaciones inéditas en la historia de la Revolución, sino también en cómo su discurso se ha ido distanciando de la credibilidad pública, incluso en sectores tradicionalmente comprometidos con el proceso, como los jubilados, uno de los grupos más vulnerables y perjudicados en la actual crisis.
El ciudadano común tanto dentro como fuera de la Isla, percibe el bloqueo como un dinosaurio invisible al que el gobierno atribuye todos los problemas.
La inoperancia administrativa del actual gobierno pesa más en el imaginario colectivo que los argumentos que califican las sanciones como el principal obstáculo para el desarrollo económico del país. La modesta campaña interna de movilización demuestra, al menos, que el gobierno reconoce su incapacidad para pedirle al pueblo que se manifieste públicamente en contra del bloqueo, cuando sufre más de 10 horas de apagón diario, una inflación imparable y niveles de inseguridad alimentaria y desigualdad social como nunca antes.
La percepción social de esta crisis es mucho más negativa que la del Periodo Especial, cuando el llamado a «resistir» contó con el respaldo y liderazgo popular de la figura de Fidel. Así, el bloqueo, calificado por el gobierno de genocida, se convierte en una política invisible que pierde peso moral en el discurso del actual gobierno.
En la próxima votación, se espera nuevamente un respaldo abrumador al levantamiento del bloqueo, acompañado del discurso habitual del ministro Bruno Rodríguez Parrilla. Sin embargo, más allá de este apoyo simbólico, la realidad es que no se prevén cambios sustanciales en la política de Estados Unidos. Esta victoria diplomática, repetida año tras año, parece no tener un impacto tangible en la credibilidad del gobierno ni en el día a día de los cubanos.


Y porqué no se presentó antes del año
1992?
La respuesta a B de porque “a partir de 1992” porque anteriormente no hacia falta, se estaban cubriendo los costos de los caprichos del gobierno revolucionario institucionalizado por el bloque soviético, inclusive aunque los “intereses del pueblo” estuvieran en otra dirección.
De su excelente escrito, guardo para la historia de este Blog esta idea suya escrita y creo por primera vez tan confrontacionalnente hacia el “gobierno elegido” desde el olimpo de los Históricos y tan adecuadamente llamado gobierno de La Continuidad.
“La inoperancia administrativa del actual pesa más en el imaginario colectivo que los argumentos que califican las sanciones como el principal obstáculo para el desarrollo económico del país.”
Es por ello que hoy, frente al continuo desastre economico social acumulado, y la poca esperanza en que el duo Canel Marrero logren revertir el fracaso por ellos acresentado hacia en ese sufrido pueblo Cubano, es poco o nada importante una algarabia mas por parte del coro de instituciones gubernamentales como esa votación simbolica.
126 Enbajadas y misiones diplomaticas,supongo que Cuba puede hacer negocios con esos 126 paises,por cierto,hoy vi un video de un hotel cinco estrellas en Holguin,todo lujo,debio habe costado un 400 o 500 millones y otro en la Habana en el municipio playa,ambos de la cadena Muthu,debe haber costado mas o menos lo mismo,mucho lujo para un pais bloqueado.
Hola Lisette , personalmente hace años que tengo la votación y el actuar de la ONU un ejercicio de demostración de la utilidad burocrática de la Organización y un ejercicio de demostración práctica de que nada cambia es en este caso como las actuales posiciones contra los genocidas sionistas y su intento de abocar el área del Medio oriente a una guerra nuclear. Las personas simples y los manipuladores no conocen el gasto que implica la presencia cubana en New York, al final el bloqueo se ha vuelto el que tiró la tiza de la canción. Esperemos que los resultados del Brics en dos años alivien pero el despilfarro interno y las tonterías económicas esas no las corrige Dan Votación
Los BRICS no resolveran ningún problema, ahora mismo, los intereses del Banco de desarrollo de los BRICS que, esta controlada por dos bancos chinos están en el 30 %, los intereses del tan criticado por el gobierno cubano del FMI están en el 5%,China ha dejado a África, Bangladesh y algún pais de los balcanes con deudas impagables, los BRICS será lo mismo que la CELAC,no resuelven ningún problema.
gracias por responderle a hilda otra sonadora de utopias .
Cual es La inoperancia administrativa del actual gobierno???.
Y USTED NO LO SABE?
Ruben pregunta “cuál inoperancia administrativa”? Prioridades erróneas: inversiones privadas/estatales multimillonarias en la fabricación de hoteles para turismo y NO en la producción de alimentos para abastecer esos hoteles e indirectamente al pueblo por lo que se vera en la necesidad de importar casi todo los insumos(comida, bebidas e higiene) para consumo de los futuros”posibles” turistas