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No existen soluciones fáciles ni rápidas.
- La crisis que padece el país es sistémica y tiene un carácter estructural. Tiene que ver con un modelo de sociedad basado en el ejercicio centralizado del poder que ha invertido la relación entre política y economía, así como con el efecto de contracción económica que ha tenido el embargo/bloqueo desde 1960. El actual da cuenta de «un patrón histórico de crisis económicas recurrentes y superpuestas, derivadas de choques externos negativos conjugados con errores internos», habiendo ya entrado en una fase de policrisis de la que ya no tiene retorno. Por lo que la primera medida sería sin dudas la definición del tipo de modelo socio-económico que se quiera desarrollar, endógeno, sostenible e integral. Tendiente a un cambio profundo de paradigma del sistema, que bien puede orientarse hacia un modelo mixto, tal y como lo muestran los países escandinavos o Vietnam.
- Abandono del concepto de «economía de guerra» y la desmilitarización de la economía.
- Abrir el espacio económico para dar cabida a la participación de todas las potencialidades nacionales e internacionales posibles, lo que solo sería viable en un contexto de liberalización económica profunda en la que participen todos los actores. Lo demuestra además el «tira y jala» de las reformas y contrarreformas de las que las mipymes han sido las principales víctimas.
- Reforma agraria y eliminación de todo el sistema empresarial estatal en el sector agropecuario, así como el desmantelamiento de la infraestructura burocrática en ese sector.
- Abandono de la visión de la planificación centralizada. Y de la «visión de continuidad» que se orienta a reproducir el principio de la «equidad en la miseria». Abandono de la visión del Estado como «actor económico».
- Abandono de la búsqueda de un «patrocinador» externo que financie los objetivos de permanencia en el poder de la clase dominante. El país carece de fuentes internas de acumulación para afrontar el desarrollo económico y ya no existe un aliado «especial» que le transfiera recursos por consideraciones «políticas».
- La implementación de una política industrial orientada al desarrollo de la manufactura, combinada con una política integral de empleo para la creación continua de puestos de trabajo productivos, vía una apertura real del país a la inversión extranjera y a la inversión de capital nacional o de nacionales que residen en el exterior, con el objetivo explícito de introducir tecnología para garantizar la producción de una masa creciente de bienes y satisfactores a partir del incremento sostenido de la productividad del trabajo y el aprovechamiento de la fuerza de trabajo disponible, que hoy está «ociosa».
- Redefinición de la Ley para la Inversión Extranjera. No es viable, en ninguna circunstancia, una Ley que solo ofrezca oportunidad de inversión a extranjeros que quieran hacerlo. Tiene que haber un cuerpo legal común para todos los posibles inversores, sean extranjeros o nacionales, en el que se regule el proceso de inversión. Debe dejarse de lado aquello de la «carpeta de oportunidades» para la inversión, que al convertirse en un instrumento mandatorio, lo que provoca es que al inversionista interesado se le obliga a invertir en los sectores, ramas y actividades de interés solo para el Estado.
- La adopción de un encuadre de las relaciones económicas internacionales del país a partir de su integración en las cadenas globales de creación de valor, garantizando con ello el suministro estable de insumos productivos y vías seguras para la exportación. El aprovechamiento de las nuevas oportunidades de integración a partir de lo que hoy se conoce como nearshoring, que han aparecido a nivel internacional con mucha fuerza y que permite el acceso a nuevas tecnologías, know-how, flujos de capital, cadenas de suministro, cadenas de exportación y la integración a regiones unificadas, con mercados meta.
- La integración de Cuba a los circuitos financieros internacionales y honrar los compromisos internacionales adquiridos.
- El abandono de la política de dolarización parcial, para dar paso a un proceso de dolarización total, dado que no es posible, ante la carencia de fuentes internas de acumulación, devolverle al CUP la soberanía monetaria a partir de que pueda cumplir a cabalidad sus funciones como dinero.
- Abandono del subsidio a los actores económicos e implementación de una ley de quiebra que permita la eliminación de las entidades crónicamente «en pérdida».
- Eliminación de la práctica de monetización del déficit fiscal. La desregulación de los precios y el abandono de la práctica de regularlos vía «decretos».
- Una sólida reestructuración jurídica que se convierta en verdadero soporte de un profundo proceso de liberalización económica. No habrá inversión extranjera si Cuba continúa, en ese sentido, siendo catalogado como un país de «alto riesgo» para la inversión. Urge un marco legal que sustituya el vigente en materia económica y que esté enfocado, en primer lugar, en la protección de la propiedad y el cumplimiento de las condiciones contractuales en las que se sustenta toda la actividad económica y comercial, tanto a nivel nacional como internacional, que conecte al país con las prácticas internacionales en ese sentido, y sea garante del cumplimiento de los compromisos adquiridos por el Estado en cualesquiera materia, comenzando por la devolución del dinero recibido en forma de préstamo, tanto a nivel privado, como público o desde instituciones financieras.
- Robustecer el desarrollo local, a todos los niveles territoriales, garantizando la independencia económica de sus actores.
- Eliminación de la actual política de población, que tiende a buscar el alcance de objetivos demográficos específicos y la implementación de «estímulos» al comportamiento individual, sin fundamentación alguna y en violación de los derechos humanos en general, y reproductivos en particular, para dar paso a la implementación de una política de población orientada hacia el desarrollo humano, dimensión en la que el país ha retrocedido 34 puestos en el ranking internacional.
- Implementación de una política salarial que garantice el incremento sostenido de los ingresos de la población, lo que permita la satisfacción sostenida de sus necesidades, así como la absorción de los recursos laborales disponibles, que hoy el modelo actual ha desplazado.
- La eliminación de todos aquellos factores «de rechazo» que hoy están presentes en el país, que se encuentran en la base de la actual oleada migratoria que padece la población y que ha provocado un éxodo de magnitudes históricas, llevando al país a una situación de vaciamiento demográfico, que afecta selectivamente los recursos laborales y a la población femenina.
- La restauración de la red energética del país a partir de la inversión de los recursos que se aporten desde la inversión extranjera directa, y de aquellos que serían liberados al abandonar la inversión sostenida en la construcción de hoteles y de nuevas capacidades de hospedaje en las condiciones actuales de desocupación, a partir la caída crónica del número de viajeros.
- Reconstrucción de la infraestructura vial, del transporte y de las comunicaciones e ir a la privatización de todas aquellas actividades que el Estado cubano no es capaz de proveer.
- La «desregulación» de la estadística y la información.
- Se deberá transitar desde el actual modelo de «igualdad en la miseria» hacia un modelo de desarrollo económico y de prosperidad en el que deberá enfrentarse con soluciones la desigualdad, desde la creación de fondos de contención que garanticen la resiliencia de los grupos vulnerables y de aquellos que se encuentran en peor condición, abandonando la práctica de la experimentación de soluciones «parche» en condiciones locales, que no son generalizables en ninguna medida.
En las condiciones actuales, el modelo no es reformable. Lo que exige una reformulación de sus postulados y la implementación de soluciones integrales como lo han hecho otros países. En el contexto actual, nada de lo anteriormente enumerado es posible sin una redefinición del modelo socio-económico.
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Excelentes propuestas pero creo que falta la más importante, cambio en un 100% de la mentalidad del 100% de los dirigentes del país. De otra forma, nada de eso será más que un sueño
Cambio del 100% de los dirigentes del país seria muchísimo mejor.
El enfoque de crisis sistémica es real. De ahí se derivan las medidas propuestas. La dolarización total me parece inviable por la incapacidad para lograr el efectivo necesario para el M1. Muy interesante y valioso artículo. Coincido con la mayoría de las propuestas aunq en algunas pueden aplicarse matices.
Creo que su exigencia de comenzar por “redefinir el modelo socioeconómico cubano” es la más realistas de todo este catálogo de recomendaciones urgentes que LJC está poniendo a disposición de los que se resisten a ser redefinidos. Puedo no concordar en alguna de sus recomendaciones, pero esa inicial creo 100% en que como usted señala “En las condiciones actuales, el modelo no es reformable”, pero estas mencionadas por usted.
– Reforma agraria y eliminación de todo el sistema empresarial estatal en el sector agropecuario, así como el desmantelamiento de la infraestructura burocrática en ese sector.
– Abandono de la visión de la planificación centralizada. Y de la «visión de continuidad» que se orienta a reproducir el principio de la «equidad en la miseria». Abandono de la visión del Estado como «actor económico».
– Redefinición de la Ley para la Inversión Extranjera. No es viable, en ninguna circunstancia, una Ley que solo ofrezca oportunidad de inversión a extranjeros. Tiene que haber un cuerpo legal común para todos los posibles inversores, sean extranjeros o nacionales, en el que se regule el proceso de inversión.
– Una sólida reestructuración jurídica que se convierta en verdadero soporte de un profundo proceso de liberalización económica. No habrá inversión extranjera si Cuba continúa, en ese sentido, siendo catalogado como un país de «alto riesgo» para la inversión.
Han de ser la marca de un inicio de un próximo gobierno “DEL CAMBIO” que ojalá que más temprano que tarde redireccione la Cuba futura en la senda de prosperidad y progreso.
Primero aclaro que estoy totalmente de acuerdo con una restructuración y redefinición del modelo socio-económico de Cuba. Su necesidad es una verdad tan grande como una casa. Sin embargo, tengo dudas sobre algunos de los puntos planteados por el ponente, que a simple vista me parecen marcadamente neoliberales, y el efecto que pueden tener sobre determinados sectores sociales puede ser nefasto.
– En el punto 12, creo que el enfoque tiene que ser más complejo que simplemente «hacer quebrar» a todas las empresas «en pérdida». Eso lo que hará será poner en la calle a cientos de miles de trabajadores y crear las condiciones idóneas para un estallido social.
No digo con esto que haya que mantener a las empresas que son improductivas siendo improductivas. Pero el enfoque tiene que ser otro. Primero hay que cambiar las condiciones en las que se gestionan las empresas estatales, hacer una reforma al sector empresarial acompañada de un marco jurídico que ponga en iguales condiciones a la empresa estatal y la privada. A la larga, habrá empresas que quiebren pero habrá otras que se sostenga gracias a la gestión de sus empresarios, que lo podrán hacer bajo otras condiciones. Muchos economistas como la profe Ileana han hablado sobre esa reforma en el sistema empresarial.
– Hay otros puntos que deben ser aclarados. ¿Qué significa «abandono de la visión del estado como actor económico»? ¿Por qué se cita antes al modelo vietnamita y luego se dice algo como esto? ¿A qué se refiere con la «dolarización total», y cuáles serían sus beneficios y perjuicios, teniendo en cuenta que actualmente las medidas de dolarización son ampliamente impopulares?
– Sería bueno también conocer más sobre cómo Cuba puede integrarse mejor a las cadenas de producción global mientras cargamos con nuestro sambenito, el Bloqueo. Y también sobre lo que usted llama Reforma Agraria, que está claro que es necesario cambiar las condiciones en el campo cubano, pero que por sí solo ese concepto no dice mucho.
Aclaro que estoy de acuerdo con la necesidad de dar un vuelco a la situación sobre la base de aplicar políticas de mercado bajo principios de nacionalismo económico, y con la conjugación de políticas sociales activas de apoyo sobre los sectores más perjudicados de la sociedad, que ya hoy en día se encuentran en situación de inseguridad de todo tipo. Pero todo esto es incompatible con una privatización masiva y un Estado neoliberal, que no es necesario tener en Cuba para ir arreglando la economía.
Gracias de antemano.
Esto significa abandonar el socialismo y restaurar el capitalismo. En la situación concreta de Cuba esto significa perder la soberanía nacional y volver a la dependencia de EEUU, que sin embargo es una potencia en declive que irá a la guerra contra países emergentes como Rusia y China. China y Vietnam no han hecho lo que usted plantea: allí es siempre el Partido el que da órdenes a la economía, que sólo es libre en apariencia. Terminaréis como los países socialistas del Este de Europa y luego os lamentaréis cuando se vean denegadas todas las garantías sociales.
Que bueno escuchar a alguien sensato y coherente, coincido plenamente con su planteamiento.