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*Este texto es una versión editada del original publicado en mayo de 2017
Los héroes cubanos mueren jóvenes o viven lo suficiente para ser incomprendidos. Ya lo sabía Mella, que acosado[1] por el partido que fundó y bajo peligro de muerte por el tirano de turno, apenas sobrevivió algunos años en México. También lo supo Villena, reconocido líder del Partido Comunista en Cuba que por su condición intelectual murió sin poder ejercer como secretario general de la organización. Cuando murió Antonio Guiteras a los 28 años de edad, era el revolucionario que más logros concretos había otorgado a la clase obrera en su país, a pesar de sufrir los ataques de la derecha imperialista y la incomprensión de la izquierda ortodoxa.
Su conexión con Julio Antonio Mella es de una increíble coincidencia; esta iba más allá del nombre que compartían. Ambos de madre norteamericana con raíces irlandesas, hablaron primero el inglés que el español. Mella con un abuelo considerado héroe de la independencia en República Dominicana, el segundo con un tío fusilado por contrabandear armas a Cuba y un tío-abuelo irlandés de pasado heroico. Ambos vivirían la agonía de luchar contra todos los fuegos.
Las primeras palabras del pequeño Tony fueron: «I want to go out», él que en el futuro será calificado por la revista Time como «el más antinorteamericano y antimperialista».
Su papel fue clave para los avances populares que tuvieron lugar bajo el gobierno de Grau, pero fue mayormente incomprendido por parte de la izquierda y en especial por el Partido Comunista. Guiteras vivió su ministerio liberando a los comunistas que Fulgencio Batista encerraba, y enviando un ramo de olivo a ese partido político, a pesar de que cada día era ignorado por una testarudez disfrazada de disciplina partidista. Fue muy criticado por oponerse al entierro de las cenizas de Mella; sabía que era el pretexto ansiado por Batista para hacer correr sangre revolucionaria, y así ocurrió. También culparon a Tony por eso.
Como revolucionario que medía bien la correlación de fuerzas, no temió ser ministro de un gobierno capitalista, sino que ocupó la Secretaría de Gobernación, desde la cual logró profundas conquistas sociales. Fumando constantemente, alimentándose de café con leche, durmiendo en el sofá de su oficina y evitando que le dijeran doctor. Compensaba su frustración siendo un revolucionario útil. Aun así, el movimiento comunista insistía en llamarlo «social-fascista de izquierda».
La grandeza de Guiteras también radica en ver más allá y ser mejor que sus críticos. En lugar de atacar al Partido Comunista e incluso siendo atacado por él, construyó una organización superior a la altura del momento histórico.
Su agónica contradicción de revolucionario incomprendido se agudizó por la persecución policial. Al terminar el Gobierno de los 100 Días vivió oculto en La Habana. Aunque no había orden legal en su contra, era el enemigo público número uno. En una ocasión que iba en automóvil, un policía lo detuvo para inspeccionarlo. Cuando se acercó encañonó al gendarme y le dijo: «¿a quién está buscando? ¿A mí?». El policía pidió disculpas y retrocedió sin mucha resistencia. En una ocasión en que la casa donde estaba fue rodeada por los soldados, salió caminando muy amoroso tomado de la mano de la novia.
Mientras, los aires comenzaban a cambiar en el seno del Partido Comunista. Si en septiembre de 1934 arremetían contra Tony y le llamaban «el tipo más peligroso», después de proclamada la táctica del frente popular en la Conferencia con los Partidos Comunistas de América Latina, los cubanos reciben indicaciones de acercarse a Guiteras y a su organización Joven Cuba. Pero ya es tarde, la muerte le espera.
Su agonía termina el 8 de mayo de 1935. Cuando un venezolano le dice a un cubano en la costa de la bahía de Matanzas: «antes de rendirnos nos morimos…», la respuesta del otro no se hizo esperar: «nos morimos». Instantes después caían de un disparo al corazón y otro en la cabeza Antonio Guiteras Holmes y Carlos Aponte. Tony muere joven e incomprendido aún, sin tiempo suficiente para materializar una alianza con el movimiento comunista, su aliado natural.
Luego de su asesinato en el Morrillo, sus restos fueron robados del cementerio de Matanzas por El Viejo, un miembro de Joven Cuba. Tres décadas estuvieron en una pequeña caja en el sótano de la casa de El Viejo en Marianao. No importó que Batista le ofreciera 50 000 dólares, no los entregó, y no es hasta 1970 que llegan a manos del entonces ministro del Interior de Cuba. El delator que provocó la muerte de Guiteras recibió por su acción 40 000 pesos y un ascenso a capitán de corbeta. Un año exactamente después de la muerte de Antonio, un grupo de Joven Cuba le hizo un atentado con bomba que le costaría la vida. La traición se pagaba caro.
Los héroes mueren jóvenes o viven lo suficiente para ser incomprendidos, pero el tiempo ofrece otras formas de justicia. Hoy el Partido Comunista reconoce en Guiteras a uno de los grandes hombres de su tiempo, aunque entonces lo condenara con la misma rigidez con la que aún hoy margina a quienes no se subordinan a su línea oficial. Así, el sectarismo que impidió la unidad en los años treinta sigue teniendo ecos en el presente, disfrazado de ortodoxia o de fidelidad.
Guiteras, sin embargo, representa otra tradición: la del revolucionario que apostó por una república cívica, democrática y radicalmente antiimperialista. En su figura conviven el ideal de justicia social y la necesidad de una política plural, no como concesión, sino como virtud revolucionaria. Aprender de él hoy exige no solo rendirle homenaje, sino rescatar esa visión inclusiva y estratégica que supo tener en el momento más difícil. Si no lo hacemos, la agonía de Guiteras seguirá siendo también la nuestra.
[1] Baste este ejemplo para demostrar la incomprensión que sufrió Mella por parte de sus compañeros. El 31 de mayo de 1926 el PCC escribió, en carta dirigida al Partido Comunista de México (PCM), que el recién llegado a sus tierras era “(…) un perfecto y descarado saboteador de los ideales comunistas, a quien le tenéis que negar toda relación (…) un líder extraviado que no descansa en sabotear, por infinitos medios, nuestra heroica labor (…)” El PCM no se dejó impresionar. Los comunistas mexicanos lo aceptaron en sus filas y perteneció a su Comité Central, incluso llegando a sustituir al Secretario General entre junio y septiembre de 1928. Ver en el Archivo Estatal Ruso de Historia Político-Social (RGASPI), Fondo 495-105-2, f. 23


Excelente comentario Harold. Efectívamente, Mella sufrió las misms injusticias de parte de quienes, por muchas razones, deberían haber sido sus aliados naturales. Hoy sucede algo similar en Cuba.
Este articula logra en uno la impresión de que lo que cuenta es totalmente cierto . Son temas muy desconocidos por la mayoría. Estos personajes en su momento , fueron muy importantes en la historia cubana .
Pensé que se trataba de la termoeléctrica.
Ji ji . Seguro que la termoeléctrica importa más a nuestro pueblo que la biografía del destacado personaje de marras . Es lógico.
Cualquier santificación de un hombre se hace en favor de la ideología y en detrimento de su historia real
Estoy de acuerdo con Ud
Habría que decir que 7 años luego de la muerte de Guiteras, justo cuando se le quería celebrar un homenaje por otro aniversario de su caída en un local en Sancti Spiritus, los comunistas advierten que no permitirán el homenaje y cuando de todas maneras se está celebrando irrumpen en el local a tiros hiriendo a varias personas y matando a tres incluído Sandalio Junco, quien había roto hacía un tiempo con el Partido luego de espetarle en la cara a Stalin que era un asesino. Entre los matones estaban Armando Acosta Cordero e Isidro Pérez , éste último al parecer fue quien ultimó a Junco. Los dos participaron en el gobierno después de 1959. No parece entonces que los comunistas estuvieran a punto de hacer las paces con Guiteras cuando esté muere.
Interesante este personaje el de Guiteras, gracias al haberlo recordado se hablará de el en «La Tertulia de Estcolmo», mi programa radial de hoy. Pueden escucharlo en vivo a las 12 meridano en el sitio en línea de de Radio Botkyrka: http://46.162.122.121:8008/stream.mp3
Hace años le dediqué un artículo, publicado en la versión impresa de Cuba Nuestra, Paco Ignacio Taibo II lo cita en su libro sobre el revolucionario: «Tony Guiteras, un hombre guapo «(Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2009). Aquí les dejo un nuevo y modesto aporte al tema, donde uso, entre otras fuentes, a LJC: https://cubanuestra1.wordpress.com/2025/05/09/choque-de-visiones-revolucionarias-en-los-anos-treinta-las-contradicciones-entre-la-joven-cuba-y-el-partido-comunista-de-cuba/
Me gustaría aportar el dato, por ser prácticamente desestimado, si bien confirma la entrada definitiva, y temprana, de Antonio Guiteras en el imaginario político cubano como héroe revolucionario, explícita ésta en acciones ocurridas en Nueva York, en 1936. Primero, en acto convocado por los clubes cubanos radicados en esta ciudad, Julio Antonio Mella (f. ca. 1927) y Martí (f.1935), en ocasión del primer aniversario de su muerte (mayo, 1935). Aquí se reunieron en el Mella, para dar reconocimiento y elogio a Guiteras, representantes de organizaciones políticas cubanas presentes en aquel exilio (ORCA, Izquierda Revolucionaria, Joven Cuba, Partido Revolucionario Cubano (A), Partido Agrario Nacional, Partido Aprista de Cuba y Legión Revolucionaria) estructurado allí luego del fracaso de la proyectada huelga general de marzo de 1935 en La Habana, e integrado mayormente por sujetos comprometidos en tal acción. (Escapé de Cuba, LH, 2008,
p.322). Meses después, resurge su dimensión de máximo héroe revolucionario, cuando un grupo de cubanos -exiliados y residentes de la ciudad- deciden integrarse en el Batallón norteamericano Abraham Lincoln, agrupados en lo que se denominó la «Centuria Guiteras»; de nuevo reconociéndose el prestigio, mérito, y heroicidad revolucionaria del líder desaparecido, quienes partieron en travesía marítima a combatir el fascismo en España, desde el puerto neoyorquino, en diciembre de 1936. («La Centuria Guiteras»: de Nueva York al Frente de Jarama». (http://www.revistacaliban.cu/articulo.php?numero=7&article_id=79).