La participación política por “omisión”, es la más nefasta pues deja en manos de otros, no siempre los mejores, nuestro devenir…

El doctor explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a darle su sangre. Yo lo vi dudar por un momento antes de tomar un gran suspiro y decir: «Sí,lo haré si eso salva a Liz».

Nuestro privilegio fue la cercanía de Fidel, un Fidel con virtudes y errores, gigante de cualquier forma

Solo la garantía de las necesidades básicas permite al ser humano superar ese nivel y buscar la realización de necesidades más elevadas.

Compartimos con los amigos del blog La Joven Cuba un artículo con una mirada muy particular sobre la vida de los campesinos cubanos. Enfoque realizado por una joven que ha vivido la mayor parte de su vida fuera de su patria.

IMG_3854  Por: Yadira Escobar

Hace solo unos días anduve por la zona rural del norte de Camagüey, aún mis ropas siguen teñidas de color naranja por el polvo rojo. He visto de cerca al campesino cubano, y no solo al que trabaja en cooperativas y vive en edificios con electricidad y aparatos electrodomésticos, sino al que vive aislado y en grupos familiares trabajando día a día la tierra de la que se alimenta, y de la cual extrae también el fruto que vende en las ciudades.

En la ciudad de Camagüey, muchísimas personas mayores y enfermas reciben un litro de leche tres veces por semana a 25 centavos cubanos, o sea, un centavo americano por litro. Los enfermos diabéticos, y los recién  operados, dos libras de carne de res de buena calidad al mes ( también a precios subsidiados), y las personas con alto colesterol reciben también cuotas de pescado a precios muy bajos. Los huevos los vende el estado de forma general a 33 pesos la caja de 30 huevos, o sea un dólar y pico por 30 huevos, cosa imposible de encontrar en el mercado capitalista. Aún así el cubano promedio destina casi todo su presupuesto a los alimentos, pues no tiene que separar dinero para pagar por un techo. La mayoría de los cubanos son propietarios de sus viviendas, es evidente que comparar la situación económica del cubano con el resto de los pueblos de América es imposible por las enormes diferencias en los patrones comparativos

Por: Harold Cárdenas Lema Los revolucionarios nunca hemos tenido tiempo para lágrimas, honramos a nuestros mártires en el […]

Por: Marlon Enrique García

No siempre basta comprobar el pulso o los latidos del corazón para determinar si una persona está viva, ya que hay personas que están muertas en vida. Tampoco basta con comprobar el brillo de la mirada, porque mucha gente ha sabido falsear ese brillo y aparentar que viven.

Vivir es haber encontrado, y por tanto entregarse, no a un sentido de vida, sino al verdadero sentido de esa vida. Llamémosle a esto vocación. La vocación es la fuerza vital para vivir la vida. Para encontrarla es necesario ejercitar el discernimiento, entiéndase, evaluar y diagnosticar de entre todos los atractores (tentativas o tentaciones, cosas que me atraen) cual es el que va bien con mi vida.

Este discernimiento no se hace por el método prueba y error, tan de moda hoy, sino que se trata de la capacidad de saber desde la primara vez y para siempre que se ha tomado la elección correcta. Ya que se trata de erigir el proyecto de mi vida, errar es, muchas veces, morir (vivir con tibieza, sin sentido o con un sentido falso).