Por Yankiel Sarduy Melendres (desde la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas)

Hace poco tiempo conocí a un grupo de estudiantes de la Joven Cuba y me contagiaron rápidamente con su espíritu inquieto. Tras la búsqueda de un tema de interés me vino a la mente un artículo que tengo pendiente desde hace casi dos años sobre el papel actual de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).

Hace un par de cursos, visitó mi universidad el destacado cantautor cubano Nassiry Lugo con su banda Moneda Dura. Recuerdo que el concierto fue cerca de las nueve de la noche y asistió una gran representación de la comunidad universitaria.

La euforia de la música y los sonidos contagiosos y juveniles de las canciones envolvían al más “patiseco” que allí estuviera. Pero me llamó la atención que en un momento de esos en que se busca darle ánimo al público Nassiry dijera: “Manos pa’ arriba la FEU”, y acto seguido, al estilo Fuenteovejuna, todos levantaron la mano como quien dice con orgullo «Yo soy la FEU».

Aquello me pareció extraordinario. Pero