Hoy me despido de la organización a través de un proceso de desactivación y aprovecho para hacer un balance que la disciplina militante antes no me permitía

Por: Harold Cárdenas Lema   Hace 15 años cayó un aguacero torrencial sobre la Plaza del Che Guevara en […]

Por Yarislay García Montero

Este no puede ser el premio de los que se quedaron. Así dice la pobre mujer cada vez que la lluvia le inunda el barrio. Lo peor es al día siguiente cuando la calle se adorna, como cualquier baño público, con las heces fecales del bodeguero, del maestro, de la arquitecta, de las amas de casas y el albañilPero ahí no termina la historia. El remate final llega con el cobro del sistema de alcantarillado. Sí, como si la alcantarilla cumpliera su función. ¿Ese es su premio? Yo no lo quiero tampoco. Y sabrá Dios cuántas veces, cada vez que la lluvia amenaza, se pregunta: ¿Este es mi premio?

Un simple cuestionamiento sobre las redes de alcantarillado que me hace reflexionar- inevitablemente- sobre los premios que me otorgaron. No quiero más organizaciones de masas que solo demuestran su poder de convocatoria en caso de realizarse un concierto de Buena Fe o de la agrupación del momento.

Solo pido tener una Unión de Jóvenes Comunistas -no importa con qué nombre- que me haga sentir orgullosa como aquella primera vez que integré sus filas con lágrimas en mis ojos. No quiero una organización que muera después de cada reunión, que se apague con la cotización de cada mes y que no capte a más jóvenes por miedo a trabajos voluntarios y obligaciones formales.

Una nueva Asociación de Jóvenes Rebeldes, como la de antaño, que no necesite un congreso para desnudar nuestra realidad y ser cómplices del cambio todos, no un puñado de jóvenes.

Solo quiero una economía que se refleje en mi viandero

Por: Harold Cárdenas Lema A ti que decidiste relegar la displicencia, sumarte a los que dan, ponerle sueños […]

Por: Osmany Sánchez Durante el V Pleno del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) se […]

La palabra clave en el marxismo: dialéctica. Toda persona dogmática es, en esencia, antidialéctica.

Por: Harold Cárdenas Lema

La enseñanza del marxismo en Cuba está caracterizada por tres influencias fundamentales, los clásicos del pensamiento socialista (Marx, Engels y Lenin), el pensamiento soviético estalinista en forma de manuales muy difundidos en Cuba, y una última corriente de lo que llamamos el socialismo cubano. Existen discusiones sobre el marxismo occidental pero esto mayormente continúa siendo en espacios académicos y no se refleja en las aulas.

Comienzo recordándoles que en el siglo XX el pensamiento de Marx fue canonizado, el de Lenin domesticado y el de los pensadores marxistas occidentales ajenos a la línea estalinista, fue simplemente ignorado. De esta forma, todavía en muchos centros de educación superior cubanos se estudia un amplio repertorio de  rusos pero faltan Gramsci, Bloch, Lukács o Marcuse.

Como siempre la práctica educativa demora ajustarse a las vanguardias del pensamiento, aunque estas tengan más de medio siglo de creadas.

Por: Osmany Sánchez

Por estos días decenas de miles de estudiantes cubanos se presentan a los exámenes de ingreso para matricular en nuestras universidades.

La entrada a la Universidad es totalmente gratuita y depende solamente de sus conocimientos. Por la cantidad de aspirantes, es muy complicado el trabajo para la Comisión de Ingresos, sin embargo estas son 5 preguntas que jamás se harán cuando se realicen los trámites:

cubasi.cu

Por El necio

La vigencia y claridad del pensamiento del Che es abrumadora. Discursos y ensayos pronunciados y escritos hace casi medio siglo, parecen hechos con la intención expresa de guiarnos, a nosotros los jóvenes, hacia una sociedad futura más justa, más humana. De aconsejarnos e indicarnos el camino que nos llevará a tomar las riendas de nuestro futuro en nuestras manos, lo cual es nuestro deber y nuestro derecho.

El 14 de junio pasado se cumplieron 82 años del nacimiento de este gran hombre, escucharlo, atender a su mensaje es el homenaje más grande que la juventud cubana le puede hacer y es, por demás, un acto de extrema lucidez.

El Che dijo,… la arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud, en ella depositamos nuestra esperanza y la preparamos para tomar de nuestras manos la bandera.