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Más de dos caras de una moneda en Cuba

Eliminar la dualidad monetaria y cambiaria, una de las medidas más complejas de la actualización de nuestro modelo de desarrollo, implica también un ordenamiento en el sector financiero que ponga fin a las distorsiones en la medición y registro de los hechos económicos

Por Ledys Camacho Casado (Publicado originalmente en Opciones, Semanario económico y financiero de cuba)

Desde la academia, pero con los pies y el corazón en la cotidianidad del país, la joven profesora e investigadora del Centro de Estudios de la Economía Cubana, Jessica León Mundul, hizo un balance del proceso de unificación monetaria y cambiaria que de forma gradual se implementa en la Mayor de las Antillas.

En entrevista exclusiva con el semanario OPCIONES, la especialista desentrañó las madejas de un esquema monetario dual que por casi 20 años ha dominado al escenario financiero en la Isla en diferentes etapas, y que, ante nuevas coyunturas, impone respuestas pero, sobre todo, soluciones a tantas distorsiones que atentan contra la urgida eficiencia económica.

El rumbo está trazado, la renovación del modelo de desarrollo avanza con el viento en popa.

Recordó que el país adoptó el saneamiento financiero y fiscal, las transformaciones estructurales y la reforma institucional en los años 90 del pasado siglo, cuando tomó fuerza la inversión extranjera y se implementaron nuevas relaciones de propiedad, principalmente en la agricultura y en el trabajo por cuenta propia, flexibilidades que fueron perdiendo terreno con el paso de los años, y hoy cobran relevancia también como parte de los cambios renovadores, junto a otras formas de gestión no estatal.

En aquel entonces, se estableció el sistema de dualidad monetaria, cuyo origen no era arbitrario, sino una respuesta necesaria a la coyuntura internacional y al proceso de dolarización espontánea que era evidente en la ínsula caribeña”.

-¿Ha tenido la dualidad monetaria mayores implicaciones de las que se esperaban en la configuración del modelo económico actual o fue simplemente un esquema intermedio y circunstancial para enfrentar costos sociales asociados a la crisis?

3WkAq.Em.84 Por: Roberto G. Peralo   (roberto.peralo@umcc.cu)

Me arriesgo a afirmar que la aplicación de la nueva ley de inversión extranjera será la que determine el éxito o el fracaso del nuevo modelo económico cubano. Es fácil percatarse que las transformaciones realizadas en la economía no han dado el resultado esperado hasta el momento. No es porque las medidas tomadas no han sido las correctas sino porque carecen de un enfoque integral y unido a la resistencia de un importante grupo de funcionarios “al cambio“ se ven muchas transformaciones pero muy pocas mejorías.

Junto a las reformas en la gestión empresarial y la unificación monetaria, esta nueva Ley va a significar un punto de viraje a la economía cubana: para bien o para mal. Aparecerán riesgos para la sociedad cubana, donde ni leyes ni resoluciones serán suficientes para mitigar su impacto. La clave va a estar en la interpretación y la forma en que lo lleven a la práctica, los responsables de implementar dicha Ley.

Uno de los riesgos latentes tienen que ver hacia dónde se dirigirán las inversiones. En el nuevo modelo económico la estructura de la propiedad está cambiando, para algunos decisores lo estatal es la forma de empresa más avanzada en el socialismo. Las empresas que no lo son serán consideradas solo como necesarias, pero villanas, que deben ser mantenidas en los márgenes del sistema económico y eliminadas cuando se logre fórmulas que hagan efectiva la gestión estatal.