Por Yasel Toledo Garnache. Estudiante de la Universidad de Holguín. Oscar Lucero Moya.

Sentí orgullo con mezcla de asombro cuando en el sitio digital del New York Times, periódico más importante de Estados Unidos, leí un trabajo del periodista Randal C. Archibold, publicado este 8 de noviembre, que resalta los esfuerzos y logros de los clínicos cubanos en Haití.

Publicaciones norteñas habían tenido el cinismo de asegurar que nuestra nación era una de las pocas del Caribe que no brindaba ayuda a las víctimas del terremoto. Sin embargo, el altruismo y la heroicidad no pueden ser ocultados y vencen la censura mediática.

Archibold reconoce la profesionalidad de nuestros especialistas cuando confiesa: “No hay duda de que la misión cubana ha sido vital. Fue uno de los contingentes más grandes de ayuda internacional en responder después del terremoto en enero de 2010”. También declara que  “mientras

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Por: Manuel García Díaz

COLABORACIÓN CON LA JOVEN CUBA

Han pasado algo más de seis meses desde el momento en que ocurrió el terrible terremoto que asoló al hermano Haití, país que antes de ese momento tenía el 70 % de la población por debajo del índice de pobreza, donde menos del 5 % de sus habitantes podía acceder al agua potable, lugar donde no había una sala de terapia intensiva en hospitales públicos y otras desagracias que constituían “un terremoto”  al que la CNN y otros grandes medios no le daban mucha importancia.

 Los cubanos sabíamos de eso porque cuando ocurrió el fatídico suceso que conmovió a todo el mundo, se encontraban ayudando al pueblo haitiano más de trescientos trabajadores de la salud de nuestro país y decenas de otros técnicos apoyando en tareas de la educación, la agricultura y otras esferas de la vida.