stalinPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

La esclerosis es un síntoma de deterioro del organismo, una enfermedad degenerativa que anuncia una espiral descendente biológicamente hablando. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) tuvo algo parecido, bajo la égida de Stalin su objetivo social fue pervertido y llegó a crearse una teoría esclerotizada que en la práctica justificaba el discurso hegemónico de sus dirigentes. Aunque se hiciera alusión constante a las palabras de Marx y Lenin, la filosofía que imperaba era el positivismo y no el Marxismo, el modelo que se creaba era hegemónico y no socialista.

Incluso antes de morir, Lenin presintió la tormenta que se avecinaba sobre la URSS y describió el Estado soviético como un auto que se rehúsa a obedecer a su conductor, “como si estuviera conducido por una mano misteriosa y sin ley”, eran los hilos de Stalin asegurándose el control del Partido. La pugna por ser el sucesor de Lenin duró poco, Trotsky tenía muchos menos seguidores que el georgiano y pronto sería expulsado de la URSS, sería perseguido luego por varios países y terminaría asesinado por el servicio secreto soviético.

Por: Darío Alejandro Escobar “ … Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento.”                                                                         […]

Por: Ariel Dacar (profesor del Centro Memorial Martin Luter King Jr.)

La lección capital del fracasado intento socialista del siglo XX estuvo en no comprender que de lo que se trata no es de sustituir al capitalismo sino de superarlo. La adulteración del objetivo socialista estuvo en reducir la socialización del poder y la propiedad con la  estatalización, limitándose así la complejidad y profundidad de lo que Marx había entendido como superación del modo de producción capitalista (producción material y apropiación subjetiva)

   En materia política el modelo soviético no superó al capitalismo. No se dio paso a un mecanismo más eficiente de participación ciudadana en la toma de decisiones políticas en los distintos espacios de realización, ni tan siquiera en el debate respecto a la conformación de estas. La clase trabajadora se constituyó en objeto y no en sujeto de la actividad económica y política de la sociedad.

El modelo autoritario aplicado en el socialismo histórico y su expansión mimética a otras experiencias, obnubiló el intento de un verdadero poder de los trabajadores y del pueblo, no ya como fuerza motriz en la toma del poder sino como sujeto activo en su reproducción. La monopolización del poder por el partido-Estado negó los avances que, mediante sus luchas, los oprimidos habían logrado dentro del capitalismo en diferentes niveles y períodos, incluida de modo imprescindible la propia experiencia de los soviets que pasaron de órgano espontáneo de lucha de las masas a adquirir funciones de Estado.

La lenta muerte dela Revolución de Octubre comenzó cuando los soviets (órgano de poder del pueblo) pasaron a ser un espacio decorativo dentro del sistema político soviético. Con el advenimiento del stalinismo la oportunidad de lograr la participación política de las masas, incluyendo los mecanismos de movilización, real y autónoma, fue cercenada. En ese proceso, las organizaciones políticas de los trabajadores y ciudadanos sufrieron una considerable atrofia que generó un tipo específico de cultura política (pasiva, reproductiva) entre los ciudadanos en general y entre los trabajadores en particular.

Como elemento distintivo del modelo político del socialismo real el sistema requirió de una extrema supremacía del Partido Comunista, mediante la supresión de todas las fuerzas sociales que no estaban controladas y subordinadas a él, o al menos de sus posibilidades de acción autónoma, creativa, crítica y propositiva dentro de los diferentes sectores y espacios sociales. El partido fundió en su actividad práctica al aparato administrativo y sus instituciones, se hizo del gobierno y cumplió las funciones de éste (razón por la cual se le conoce como el partido-Estado). A esto se añade que la dinámica interna del partido se estructuró en estamentos jerárquicos verticalistas. Funcionaba como una pirámide de poder que generaba desde la cima las decisiones que se abrían al resto de la estructura partidista y social.

En la sociedad política y civil no hubo una instancia de carácter masivo que estuviera fuera del alcance del partido-Estado; todas eran reproductoras de los dictámenes políticos y seguían al pie de la letra las directrices de éste sin que hubiera el más mínimo asomo de presión o contraposición al régimen. Indiscutiblemente, fueron efectivos dispositivos de control político en lugar de funcionar como fuerzas autónomas de la sociedad civil. Se violentó de manera errática y costosa la función social del partido y el Estado dentro de la sociedad en edificación.

"Todos los hombres son intelectuales... pero no todos tienen la función de intelectuales en la sociedad" (Antonio Gramsci).

Por: Harold Cárdenas Lema

En las condiciones de América Latina, desarrollar prejuicios contra los intelectuales equivale a renunciar las banderas de la cultura. Néstor Kohan

Un intelectual es la persona que dedica una parte importante de su actividad vital al estudio y a la reflexión crítica sobre la realidad. Conozco a varios de ellos, incluso algunos de renombre nacional y a los que respeto muchísimo, por otra parte he visto a muchas personas subestimarlos y denigrarlos continuamente, a menudo con argumentos superficiales. Desde hace mucho tenía pensado dedicarles unas líneas y reivindicarlos como se merecen, más aún en el contexto actual.

En nuestro país la relación entre la intelectualidad y el Estado no ha sido un camino de flores, gracias al cielo no se cometieron los extremos que en la URSS pero sí hubo malentendidos y aún hoy no se comprende enteramente que la función de estos es precisamente crítica, de compromiso con nuestra realidad y nuestro futuro, y la única manera que tienen de mejorar nuestros muchos errores es a través de una crítica responsable que no siempre es comprendida así.

¿Dónde está la bola?
La existencia de una emigración que quiere a su país, muchos de los cuales sueñan con regresar o retirarse en esa tierra, no los hace impermeables a las múltiples y novedosas manipulaciones a las que puede recurrir el sempiterno enemigo de Cuba, Estados Unidos. Todo lo contrario, sus deseos sentimentales, de legítimo sentido de pertenencia, los convierte en sujetos vulnerables a la mejor esperanza de alcanzar ese propósito.Estados Unidos ha recurrido a los procedimientos más diversos violando leyes internacionales, para impulsar el derrocamiento del gobierno cubano que surgió a partir del triunfo de la insurrección revolucionaria contra la dictadura de Batista.

En la estrategia seguida, no podemos culpar solamente los rezagos de pensamiento existente en la mentalidad de los principales actores que dieron al traste con la dominación inglesa en ese territorio continental del Norte de América.

Si bien es cierto que desde Bejamin Franklin Cuba era considerada por los notables y hombres influyentes de la época, como un punto estratégico, y existieron recomendaciones, del propio Franklin de apoderarse de esa Isla, también hay otros elementos que influyen en los criterios que se siguen respecto a ese país. La política del bloqueo, algo paradójico que semeja más bien un capricho impensable en el ánimo de un país tan poderoso, es algo que llama la atención de la mayoría de las personas y de todos los países del planeta tierra. Sólo Israel y las Islas Marshall, que están bajo la administración de Estados Unidos, lo acompañan en esta infamia. Sin embargo, transcurridos unos años del derrumbamiento del bloque soviético, el bloqueo vuelve a tener hoy un ingrediente estratégico.