Por: Coronel ® René González Barrios (Presidente del Instituto de Historia de Cuba)

El escenario de la guerra

Para los teóricos del arte militar, el terreno es el gran dictador de la táctica. El espacio físico se convierte, por lo tanto, en el elemento prioritario a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones estratégicas u operativas, para enfrentar al enemigo. El terreno impone la táctica del empleo de las armas y la selección de las fuerzas vivas con que entraremos en acción.

El siglo XXI ha nacido en el esplendor de una vertiginosa y acelerada revolución de la ciencia y la tecnología, en especial en la esfera de las infocomunicaciones. El planeta es el mismo, pero es diferente. La era del Internet, ha cambiado el mundo, al punto, que el gobierno de Estados Unidos, para marcar primero entre las grandes potencias, creó el 23 de junio de 2009, el Comando del Ciber Espacio, institución que según su primer jefe, el general de inteligencia Robert J. Elder, tendría “Alcance mundial, vigilancia mundial, poderío mundial”. [1]

Las nuevas guerras, desde entonces, no se escenifican solo en el aire, el mar y la tierra. El citado Comando, tiene la misión de organizarla y ejecutarla, en los escenarios virtuales. En ese nuevo campo de batalla, las agencias federales de EEUU, con la CIA, la USAID y la NED a la vanguardia, despliegan sus nuevas estrategias para revertir los procesos políticos y sociales que no resulten de su agrado, y subvertir el orden interno de los países objetivos, explosionándolos.


Por: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)funcionarios-cuba

Cuba está pasando por el que quizás sea el momento más crucial de sus últimos 50 años. Los cambios que tienen lugar en la isla están condicionados por una doble amenaza: el bloqueo estadounidense y la existencia de una burocracia terca a perder el control de la nación. En este contexto, resulta de vital importancia preguntarse: ¿quién rige los destinos del país? ¿Quién los ha escogido? ¿Cómo se toman las decisiones que afectan a nuestro pueblo? Hoy abordaremos estos y otros temas.

El 22 de febrero de 2014 el actual presidente Raúl Castro clausuraba el Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) recordando un discurso de Fidel Castro hace más de 40 años en el que afirmaba que “las decisiones fundamentales que afectan a la vida de nuestro pueblo, tienen que ser discutidas con el pueblo y esencialmente con los trabajadores…”. Me alegra que ese espíritu colectivista terminara dicho congreso, que fue calificado de “magnífico” aunque yo tenga mis reservas al respecto.

A pesar de que las palabras de Fidel transmiten un sentimiento de consenso muy necesario en estos momentos, en el contexto actual resultan insuficientes para los retos que tiene el país. Ya no basta con “discutir con el pueblo”, este tiene que participar activamente en las “decisiones fundamentales” porque la mejor apuesta que se puede hacer es a la inteligencia colectiva, no hay nada más democrático que eso.

Si varias décadas atrás apostábamos a un modelo en el que nuestros representantes decidían cuál era el camino a seguir y consultar este camino con el pueblo era suficiente, ya no es así. Ahora el camino debe decidirse en consenso por las masas y toca entonces a los funcionarios aplicar ese rumbo. Los movimientos sociales en América Latina han cambiado, se han vuelto más activos y participativos políticamente, quizás ya es hora de que el movimiento revolucionario cubano cambie con ellos.

Espero que hayamos dejado atrás esa época en que un grupo de 20 personas podía redactar un anteproyecto


pensamiento_critico manual_socialismo
Revista Pensamiento Crítico

Por: Roberto G. Peralo (roberto.peralo@umcc.cu)

“Tenemos que lograr que el marxismo leninismo se ponga a la altura de la revolución cubana”. Fernando Martínez Heredia

Para un coleccionista de libros resulta emocionante encontrar un ejemplar de lo que debió ser uno de los últimos números de la revista “Pensamiento crítico”. ¿Por qué conservarlo como una reliquia histórica? De que este fuera la última publicación de “Pensamiento crítico” representa un triunfo del dogmatismo y la intolerancia sobre uno de los intentos por construir un proceso revolucionario socialista autóctono desde las profundas raíces cubanas.

Dicho por Martínez Heredia quien fuera su director: “Formábamos parte (los editores de la revista) de la gran herejía que fue la Revolución cubana… Se debía a la Revolución pero sin convertirse en una oficina determinada de una instancia específica. Eso le daba la posibilidad de expresarse como revolucionaria, pero sin otra sujeción que la del compromiso libre y abiertamente asumido con la Revolución. La revista era polémica, y más de una vez sumamente polémica. Fue un hecho intelectual protagonizados por jóvenes de la nueva revolución, que tenían como contenido los problemas principales de su tiempo. Combatió con ideas, con la elección de sus temas y con la presentación de hechos, problemas e interrogantes que las estructuras de dominación suelen ocultar o deformar, sin temor a la crítica de las ideas y del propio movimiento al que entregábamos nuestras vidas, en busca de la creación de un futuro de liberación.”1

Los años donde nació la revista (1966) se caracterizaban por una intensidad en los enfrentamientos violentos y de agresividad imperialista, acechando constantemente


Existe muchas opiniones sobre si el modelo económico cubano es o no socialista. Queremos compartir un artículo que aborda este tema. Siendo este año 2014, que hoy inicia, donde se van a realizar los cambios estructurales más profundos e importante en nuestro sistema que sirva este artículo como punto de partida para un debate intenso, profundo e inteligente, tan necesario en momentos cruciales.

PICT3919 Por: Salim Lamrani

La actualización del modelo económico cubano suscita críticas y controversias. Para unos, Cuba abandonaría la vía del socialismo. En realidad, lejos de renunciar a su modelo de sociedad, la Isla preserva sus conquistas y perfecciona su funcionamiento.

Desde 2011 Cuba procede a la “actualización de su modelo económico”. El proyecto inicial, elaborado en noviembre de 2010, se sometió a un amplio debate popular (8 millones de participantes) que duró cerca de cinco meses hasta abril de 2011 y fue adoptado durante el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Unos estiman que se trata de un regreso al capitalismo, a causa de la introducción de algunos mecanismos de mercado en la economía nacional. En realidad, el objetivo de los cubanos es perfeccionar su sistema para preservar las conquistas sociales, únicas en América Latina y el Tercer Mundo. Para ello, deben superar dos retos mayores: unos recursos naturales muy limitados y las sanciones que impone Estados Unidos desde 1960, que constituyen el principal obstáculo al desarrollo nacional. A ello conviene agregar las fallas propias del sistema, como la burocracia o la corrupción. El Presidente Raúl Castro fue claro al respecto: “La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella dependen la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social”.

El nuevo modelo económico introduce mecanismos de mercado pero sigue basado en la “planificación socialista” a todos los niveles, y “la empresa estatal socialista es la forma principal en la economía nacional”. No obstante, el país se abre a las inversiones extranjeras –para atraer los capitales indispensables para el desarrollo de la nación–, mediante empresas mixtas,


titulo 1121228295 Por: Salim Lamrani

La actualización del modelo económico cubano suscita críticas y controversias. Para unos, Cuba abandonaría la vía del socialismo. En realidad, lejos de renunciar a su modelo de sociedad, la Isla preserva sus conquistas y perfecciona su funcionamiento.

Desde 2011 Cuba procede a la “actualización de su modelo económico”. El proyecto inicial, elaborado en noviembre de 2010, se sometió a un amplio debate popular (8 millones de participantes) que duró cerca de cinco meses hasta abril de 2011 y fue adoptado durante el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Unos estiman que se trata de un regreso al capitalismo, a causa de la introducción de algunos mecanismos de mercado en la economía nacional. En realidad, el objetivo de los cubanos es perfeccionar su sistema para preservar las conquistas sociales, únicas en América Latina y el Tercer Mundo. Para ello, deben superar dos retos mayores: unos recursos naturales muy limitados y las sanciones que impone Estados Unidos desde 1960, que constituyen el principal obstáculo al desarrollo nacional. A ello conviene agregar las fallas propias del sistema, como la burocracia o la corrupción. El Presidente Raúl Castro fue claro al respecto: “La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella dependen la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social”.

El nuevo modelo económico introduce mecanismos de mercado pero sigue basado


stalin-cubaPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

Continuación de: Stalin: la perversión de la Utopía (I)

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, se dijo que habían muerto siete millones de soviéticos en la Gran Guerra Patria, no fue hasta que se desclasificaron los documentos de la época que se supo la cifra real de 26 millones de fallecidos. Los errores continuarían, la propaganda nacional además de exagerar los logros de la nación influyó decisivamente en la política y la filosofía. En ese entonces la ciencia, la cultura, la economía y muchas otras aristas de esa sociedad estaban completamente secuestradas por la clase dirigente.

Stalin no fue el culpable del posterior derrumbe del campo socialista pero sin duda fue el punto de ruptura que marcó el comienzo del fin. Trotsky diría que fue un mero apparatchik, un miembro de la burocracia partidaria que trepando hábilmente por la escalera jerárquica terminó encaramándose en el poder para apropiárselo en forma exclusiva. Este es un peligro existente en cada experiencia socialista, los cubanos no somos la excepción.