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Por: Roberto G. Peralo. (roberto.peralo@umcc.cu) @RobertoPeralo

 El día 5 de julio se reúne la Asamblea Nacional. Son altas mis expectativas con respecto a tan importante evento. Estoy convencido que la prensa dará una cobertura similar a la realizada para la cumbre de la CELAC. Será trasmitida minuto a minuto y en vivo cada una de las intervenciones de los diputados.

Los informes y documentos que serán puesto a consideración de los diputados van a ser socializados con toda la población. Si no pueden publicarse en tabloides por problemas de presupuestos van a compartirse en el sitio oficial de la Asamblea Nacional para que el ciudadano interesado -y tenga la posibilidad- lo pueda descargar.

Estoy ansioso por ver la rendición de cuenta de la Contralora General de la Republica, donde de seguro explicará el comportamiento de las indisciplinas, ilegalidades y hechos de corrupción administrativa en el año 2013. Precisará sobre quiénes son los implicados y cuáles fueron las sanciones aplicadas. Dará información pormenorizada sobre las causas y condiciones que provocaron que altos funcionarios del gobierno fueran fácilmente corrompidos por un empresario canadiense.

Sobre este tema de seguro varios diputados darán sus criterios sobre las políticas de promoción a los dirigentes y como los bajos salarios y la alta responsabilidad de muchos directivos provocan que el Estado, a espalda de la opinión pública, tenga que permitirles un grupo de privilegios y benéficos que rosan con la ilegalidad.

Voy a escuchar a un diputado preguntarle al Ministro de Economía, si el objetivo de inflar los precios de los autos era que las ventas de estos se limitara solo a 50 en 6 meses. Intervendrá un Diputado en representación de los miles de cubanos que después de años esperando para obtener la famosa Carta, vieron desvanecer su sueños, se cuestionará tal medida. Algún diputado preguntará a Marino Murillo la causa por la cual, una vez más, vuelve a posponerse la generalización del experimento de la nueva forma de gobierno.

titulo 006 Por Karina Marrón

Si bien es cierto que la mayoría de los animales tiende a reunirse en grupos, la realidad es que los seres humanos hemos hecho de esta práctica no solo un modo de compartir con nuestros semejantes, encontrar parejas y socializar conductas; sino también una manera de ponernos de acuerdo conscientemente, discutir ideas, resolver problemas, en fin, podría decirse que hemos llevado las reuniones a su máximo desarrollo dentro de la naturaleza.

Nadie ha aclarado nunca, sin embargo, si el hecho de reunirse con mayor frecuencia y para cualquier cosa, nos distancia más del resto de los animales; vaya, algo así como si incrementar las reuniones fuera directamente proporcional a convertirnos en seres humanos más evolucionados.

Estaría bien que los especialistas (me refiero a sociólogos y antropólogos, no a especialistas en reuniones) estudiaran el asunto con seriedad y ofrecieran criterios sólidos desde la Ciencia, pues serían nuevas armas para enfrentarse a cierta tendencia que, al menos en Cuba y contra todos los llamados a lo contrario, hace que las reuniones crezcan como una plaga.

Del 16 al 18 se reunirán los líderes que representan a más de 100 millones de jóvenes de 19 países.

Por: Harold Cárdenas y Roberto Peralo

A partir de hoy jueves tendrá lugar en La Habana una reunión de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE), aquí concertarán estrategias los líderes estudiantiles latinoamericanos para lograr la necesaria unidad en nuestro continente, hubiera sido imperdonable que un blog de jóvenes estuviera al margen de dicho encuentro.

Tuvimos la oportunidad de conocer a los delegados de Ecuador, Uruguay, Venezuela y Argentina, aprovechamos para hacerles algunas preguntas y compartimos con ustedes las respuestas, estos son los jóvenes latinoamericanos del presente.

Primera Conferencia del Partido Comunista de Cuba

Por: Harold Cárdenas Lema

No puedo comentar mucho sobre una reunión a la que no asistí ni tengo mucha información al respecto precisamente por no pertenecer al Partido, aunque lo allí discutido no incumbe solo a sus militantes, sino al pueblo en general. Puedo decir las muchas expectativas que tengo con ella, puedo comentar mi optimismo con el rumbo que toma el país y puedo expresar mi recelo con el hecho de ver a muchas personas dogmáticas, apropiarse del discurso del cambio de mentalidad, o que difícilmente aquellos que fueron formados bajos los cánones del fracasado Socialismo del siglo XX, puedan crear el modelo verdaderamente socialista que necesita el país y nos merecemos los cubanos.

Me hubiera gustado ver las sesiones de trabajo, escuchar de primera mano a las personas que representan al pueblo cubano dar sus opiniones sobre cómo mejorar el funcionamiento y la mentalidad de un partido que al igual que la nación, necesita actualizarse. Pero no me extraña que no haya podido observar la Conferencia íntegramente, cuando ya estoy resignado a que me represente una Asamblea Nacional de la que sólo puedo observar “momentos”, cuidadosamente seleccionados por alguna persona que aparentemente sabe qué puedo saber y qué no, cuando pasan estas cosas de repente no me siento en el país más culto del mundo, ni siento que se confíe en la formación que se me ha dado, quizás el presupuesto de la Universidad para Todos sea demasiado alto o inútil.

Por Rubiel De la Cruz Rabí (estudiante de Periodismo de la Universidad de Holguín)

La reunión terminó violenta. A pesar de los años transcurridos en la universidad, la amistad colegiala, probada muchas veces, parecía reducida a una guerra desenfrenada para aclarar quién iba primero. Algo normal, porque casi terminando la carrera alguien se dio cuenta de que “eso de sacarse trapitos al sol” funciona bien cuando el rival es superior pero…no es “cumplidor”.

Analizar los méritos y facultades de los miembros de cualquier colectivo en Cuba se ha convertido en la tarea preferida de quienes fungen como inquisidores burócratas. Lo que en un momento dado demostró ser un medio eficaz de reconocimiento a los más sacrificados ahora se limita a una desactualizada, rutinaria y obtusa asamblea.

El principal síntoma del inquisidor es su rostro fracasado, parlotea sobre todo y no se especializa en nada, navega entre lo mediocre y lo ridículo, pues su necesidad de ser el centro lo convierte en el ojo acusador de todos y contra todos.

El problema radica esencialmente en la falta de estímulo para los sobresalientes. Aplaudir y premiar con un simple certificado solo llena las expectativas de cierto