«Ya las UMAP son monstruosas. Han durado demasiado…»

Ser comunista es mucho más que integrar el PCC…

Las autoridades querían evitar un conflicto y eso fue lo que provocaron

Así se comportan los que gustan de criticar los derechos humanos en Cuba

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu)  En Twitter: @JimmydeCuba La policía del gobierno de Macri dispara contra la población indefensa […]


Carta dirigida por Camilo Cienfuegos a José Antonio Pérez.

El día 28 de enero fui al Parque Central, aquello parecía un desfile policíaco, estaban por docenas, no permitían grupos ni entrar en el parque, al rato logré entrar. Cuando me acerqué a la estatua del Apóstol rindiéndole homenaje silente y pensando cómo estaba la tierra por la cual murió, se me acercaron dos policías moviendo amenazadoramente los palos, me alejé, me alejé, todos esperábamos la llegada de José Antonio Echevarría, la orden era que cuando él apareciera unirse todo el mundo, el llegó por Prado en una máquina con otros portando una corona, acto seguido empezaron los palos a todo el que intentaba acercarse. Echevarría y los demás peleaban cuerpo a cuerpo con la policía, la corona para el Apóstol destrozada en el suelo.

Yo estaba frente al Asturiano. Cuando corría hacía el lugar me cogieron tres “paisanos” y

Por: Jorge García Sosa

Asombra la rapidez con que cierta “prensa internacional” (El Nuevo Herald ABC, Infobae, en este caso) regala «desinteresadamente» el bien pagado espacio de sus primeras planas para divulgar sucesos tan corrientes como la airada protesta de varios cientos de personas congregadas para ver un juego de fútbol en un teatro repleto, al comprobar que transcurridas varias horas, el ansiado espectáculo no llega a la pantalla.

Y se explica fácilmente, cuando en este hecho (y otros similares) han coincidido dos ingredientes: el suceso ocurre en Cuba (Santa Clara, específicamente) y la versión ha sido propalada a los cuatro vientos por una llamada “prensa disidente” —la fuente preferida por sus editores— deseosa de mostrar “explosiones sociales” (donde no ocurren), y expresiones de descontento popular tan esporádicas y desnutridas, que no alcanzan para justificar los altos salarios devengados.