Por: Roberto G. Peralo

Una vecina acude desesperada a que la auxilie, encontrándose en medio de una situación muy difícil. Con una mirada simplista lo ocurrido parece algo absurdo y hasta risible, pero que es producto de uno de los sistemas de gestión empresarial más esclavizante que he conocido.

La mujer con los ojos hinchados de llorar trae en la mano un celular. Me cuenta que es la única vía de comunicación que tiene con su hija que se encuentra cumpliendo misión internacionalista como colaboradora de la salud. Tienen implantado un sistema de comunicación que la hija todos los días a una hora fija le manda un mensaje y la madre le timbra en señal de que lo recibió.

En esta ocasión la madre recibió el mensaje que le envía su hija pero sin poder timbrarle porque se le había vencido el plazo que establecía la empresa (una vez al mes) para al menos depositar5.00 C.U.C a la cuenta del celular. La situación adquiere un matiz dramático porque la hija al no recibir el siempre esperado timbrado de la madre y sabiendo que el celular tenía dinero suficiente, piensa que a la madre le había pasado algo y comienza a pasar más de 10 mensajes seguidos de desespero y preocupación.

La madre imaginándose el agobio de la hija y sin saber que hacer sale en busca de ayuda para poder mandarle un mensaje a la hija. En este caso no pude ayudarla porque no cuento con celular. Otro vecino rápidamente se ofreció y le enviamos un mensaje a la muchacha.

Nuestra vecina nos dice que cuenta con más de12 C.U.C en el celular, pero con las colas de estos días por las nuevas ofertas de este servicio no podía recargar la cuenta. Perdiendo así el derecho de hacer uso de su celular a pesar de contar con dinero todavía. Más absurdo todavía es que si en el plazo de un mes no recargas su celular. Pierdes la línea así tengas 1 millón de pesos.

Este mecanismo, para mi diabólico, obliga a los usuarios a depositar todos los meses al menos $ 5:00 C.U.C el equivalente a $ 125.00 pesos para no peder la inversión inicial que hiciste al comparar la línea. Traduciendo esto,

El pasado mes de enero el equipo de administradores de La Joven Cuba sostuvo un encuentro con la periodista española June Fernández que administra un Blog nombrado Mari Kazetari. Del encuentro dicha periodista publicó un artículo el cual compartimos con los lectores.

  La Joven Cuba: blogueros comunistas que debaten y toman cervezas con anticastristas (1. parte)

Por: June Fernández
“Las ideas más ‘peligrosas’ son las que no se dicen, de ahí la importancia de crear espacios de debates en los que todos puedan expresar su opinión. No debemos edulcorar la realidad cubana ni conformarnos con satanizar al resto del mundo”. Lo escribe Osmany Sánchez, uno de los tres impulsores del blog La Joven Cuba, que se define como un espacio de jóvenes profesores universitarios que opinan sobre la realidad cubana. Invitan a sus lectores a mantener un “debate franco, de polémica respetuosa” en “una plataforma que propicia la confluencia de opiniones (muchas veces opuestas) en un lenguaje tolerante con la opinión ajena”.

Que aboguen por la pluralidad no significa que sean imparciales. Durante la entrevista se atribuyeron varias veces ese valor, pero también tienden a hablar en términos de “nosotros” y “los otros”;“los de nuestro lado” y “los del otro lado”. Están firmemente comprometidos con lo que llaman “el proyecto político cubano”, es decir, lo que “los del otro lado” llamarían el régimen castrista. En las múltiples clasificaciones ideológicas de los blogs cubanos que abundan últimamente por internet, se les suele definir como oficialistas independientes. En todo caso, LJC destaca entre otros blogs defensores del sistema político cubano, no sólo porque propician el debate y el encuentro entre personas con posiciones políticas encontradas, sino porque en sus posts también hay espacio para criticar errores y reclamar reformas.

Me citan en el Parque de la Libertad de Matanzas. Por el tono serio y vehemente del blog, me imaginaba a unos jóvenes cabreados, tensos, panfleteros. Ellos también tenían prejuicios: me esperaban mayor y fea, me dijeron nada más verme, entre risas. Hicieron gala de una actitud afable, fresca y hasta vacilona.

“El blog surgió de la insatisfacción que nos provocaba no poder dar nuestra opinión en internet”, explica Roberto Peralo. “Nos censuraban nuestros comentarios o nos encontrábamos con que no se ofrecían formas de replicar un artículo”. El malestar lo suscitaba la prensa de las dos tendencias: “La disidencia especula mucho sobre Cuba, de forma hipercrítica, y de nuestro lado había artículos con