La participación política por “omisión”, es la más nefasta pues deja en manos de otros, no siempre los mejores, nuestro devenir…

Por: La Joven Cuba

Recientemente regresamos de celebrar, al estilo de La Joven Cuba, el aniversario 159 del natalicio de José Martí. Compartimos este día con un grupo de amigos a los cuales invitamos a subir la Loma del Pan. Entre caldosa,  reflexiones, juegos y una que otra fatiga recordamos al maestro. Sin quitarnos el polvo del camino, escribimos estas pequeñas líneas y compartimos con ustedes algunas fotos de nuestro día.

Al inicio de la expedición, con alegría y tremendas energías.

Por: Roberto G. Peralo
Estos últimos días han sido muy agitados para los miembros del Blog La Joven Cuba (LJC). Tenemos que cumplir con nuestras actividades administrativas que son muy complejas y nos llevan mucho tiempo. Y los sucesos que han acontecido en los últimos días, sobre el encuentro de LJC con Ted Henke (el Yuma), me han venido dando vueltas en mi cabeza que han logrado perturbarme mi sueño. He tratado de leer todo lo escrito con relación al tema a demás de los comentarios vertidos, para asumir mi propio juicio sobre lo sucedido y les confieso que me han surgido más preguntas que respuestas.

Tomo como referencia el artículo escrito por Ted sobre lo sucedido en su visita a Cuba las actividades que realizó y el encuentro con los oficiales del DSE. Me llama la atención que de toda las entrevistas realizadas, más de 40 y de sus disímiles encuentros en Cuba, donde único se da detalle y se enfatiza es en el encuentro de La Joven Cuba ¿acaso los otros encuentros y entrevistas no fueron interesantes y polémicos? ¿Es qué acaso somos tan importante? No se reunió también con Yoani y su pandilla. ¿A caso eso no es más relevante para hacer un artículo, y para centrar la atención de los oficiales de la DSE?

Por Gerardo Hernández Nordelo
Publicado en Palante el 22 de Mayo de 1989

Comenzaré por decirles que hace unos meses me embarqué, ¡perdón!, me casé, y mi querida esposa, como regalo de bodas, me compró en el Boulevard un precioso reloj pulsera marca “Slava”. Al dármelo me advirtió que aunque el reloj era muy bonito y barato casi nadie lo compraba, por que para los “Slava” no había piezas en el Consolidado; pero que ella de todos me lo había comprado porque sabía que yo lo cuidaría “con amor”.

¡Quién les dice a ustedes que justo a los cuatro meses y tres días de casado se me cae el reloj y se le parte el volante! Fue algo terrible. Comencé a corretear Consolidado por Consolidado a ver si podía repararlo antes de que mi esposa se diera cuenta. Me entraron escalofríos, se me doblaron las piernas y comencé a sudar como si estuviera haciendo ejercicios aerobios con Rebeca ¡divorciarme a los cuatro meses de casado y por culpa de un reloj…! Comencé a caminar por la Calzada de 10 de Octubre rumbo a mi casa, y de pronto, en un portal, veo un cartelito mal pintado que decía: “Se arreglan relojes”, y debajo un hombre, ya mayor, sentado ante un cajón lleno de tornillitos, muellecitos y otros tarequitos. Casi por inercia y sin ninguna esperanza inicié el pequeño diálogo: