cuba enemigo
El peor enemigo es el propio…aquel del que no esperas el golpe.

Por: Harold Cárdenas Lema ((harold.cardenas@umcc.cu)

Tengo un catalejo, con él la Luna se ve, Marte se ve, pero el meñique del pie: no se me ve” (Buena Fe)
¿Cómo podemos identificar a un enemigo? ¿Por sus palabras amenazantes, su mirada o su aspecto intimidatorio? No, el enemigo se reconoce por el efecto dañino que nos provoca y en ocasiones es quien menos imaginas. Cuba ha tenido un enemigo histórico a 90 millas, esto hace que apelemos constantemente a él cuando mencionamos amenazas y esto se ha convertido en un cliché que en los últimos tiempos nos hace desestimar ese real enemigo externo y enmascara a los internos. Vale recordar hoy: ¿quién es el enemigo?
Recientemente un periodista de Matanzas (provincia vecina a la capital y famosa por acoger la más famosa playa cubana: Varadero) intentó hacer un reportaje sobre el sistema de salud en Cuba, investigando encontró que de los más de 644 consultorios médicos ubicados en la provincia matancera, solo 15 de ellos tenían un licenciado en enfermería, es decir, el apoyo que necesita un médico especializado para realizar su labor. Incluyó estas cifras con las otras que conformaban su análisis periodístico, sin siquiera darle demasiada importancia a un asunto que ya de por sí sugería un reportaje investigativo muy interesante y necesario.
Al presentarle el trabajo a su jefe inmediato, este le aclaró que “eso está bien para un medio nacional pero para Internet no, porque la salud es un logro de la Revolución y no podemos darle argumentos a nuestros enemigos”.

politica-cubaPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

Hace 2300 años Aristóteles escribió que el hombre es un zoon politikon, un animal político en toda su expresión, y tenía razón. Desde la antigua Atenas hasta ahora, los funcionarios públicos necesitan del respaldo popular para su gestión, necesitan hacer política porque ella es la que crea el consenso que los legitima en el poder. Por su parte los ciudadanos tienen el derecho de participar activamente en la política, tiene sentido si tenemos en cuenta que las decisiones que se toman en este campo influyen directamente en sus vidas. Desde la antigüedad hasta ahora ha sido necesario hacer política a todos los niveles.

Con el triunfo de la Revolución Cubana, en pocos años se cumplieron las promesas que cinco décadas de República no habían podido satisfacer y esto dotó al nuevo Estado revolucionario de una autoridad moral inédita en la historia nacional, el consenso político estaba construido sobre bases sólidas. Este pudo mantenerse durante mucho tiempo gracias al magnetismo de Fidel Castro y sus métodos de dirección, incluso durante el Período Especial la ideología nacional resistió los embates provocados por la necesidad. La política se hacía a diario y se personificaba principalmente en la figura del líder, esto traía consigo varios problemas pero estos no se harían tan evidentes hasta su salida de la política oficial.

cambio-cubaPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

Cuba es ahora el país de lo posible, en los últimos años nos hemos transformado más que en varias décadas de historia, sin embargo las incertidumbres persisten. ¿Cuál es el objetivo final de ese cambio? ¿A dónde vamos? ¿Existe algún plan respecto al futuro del país? ¿Cuál es el papel de los ciudadanos? Estas son algunas de las preguntas que existen en torno a un país que cambia.

Los cubanos nos sentimos mucho más identificados con una nación que cambia que una estática, es por eso que nos interesa tanto conocer cuál es la dirección que tomamos, y cuál es el objetivo final. Si no conocemos esto, ¿cómo podremos medir cuánto hemos avanzado? ¿Cómo puede existir consenso social respecto a un modelo de país al que aspiramos pero todavía sigue siendo vago en detalles? No se trata de encontrar certezas en una obra que se construye paso a paso, pero sí deberíamos buscar garantías de algún tipo.

 Algunos dicen que existe un Plan Maestro, otros creen que en nuestro rumbo predomina la incertidumbre, otros ven en los Lineamientos una dirección definida, el caso es que el asunto no está claro para muchos. Conocer el rumbo es muy importante, la Revolución del 59 triunfó porque existía un plan definido y el Programa del Moncada dejaba claras las metas, los Lineamientos palidecen junto a la obra que escribió Fidel encarcelado y cuyas metas ya están mayormente cumplidas. Leyendo los Lineamientos podemos saber más cuál es el país que no queremos que el que estamos buscando, resulta necesario para corregir el rumbo y salvar las finanzas del país pero el economicismo tecnocrático no aúna voluntades ni nos dice cuál es el puerto al que nos dirigimos.

Por otra parte, el cambio es esperanzador pero este no significa que sea automáticamente para bien porque el rumbo se lo dan los