Gobierno de EU admite que falsea las redes sociales de Cuba con objetivos políticos

La agencia federal que brinda salario de seis cifras rutinariamente

Si un cubano -en Cuba- se roba una lancha y se va para los Estados Unidos, los medios de comunicación de Miami, encabezados por Radio Martí, les llaman «buscadores de la libertad» y cosas así.

Edmundo García Por Edmundo García

Era algo que conocía pero no había comentado por pudor; sin embargo, la periodista Rouslyn Navia Jordán lo hizo público el pasado miércoles 29 de febrero en un artículo para el periódico matancero Girón, titulado “Susana Pérez en los Estados Unidos ¿Una historia de sueños logrados?”. La periodista se refiere a la amarga entrevista que la actriz cubana ofreció a la mal llamada emisora Radio Martí a comienzos de año. No me voy a extender sobre su contenido pues lo ha resumido de forma inmejorable. Solamente quiero recordar que Susana Pérez dice que extraña a su público cubano en la isla, su presencia en la Televisión Cubana y el teatro de buena calidad, donde no hay que decir palabrotas o desnudarse por capricho del mercado sino por exigencias del arte.

Pero Susana Pérez no es la única figura de primera línea de la cultura cubana que se ve obligada a trabajar fuera de su especialidad artística en Miami; o dentro de la misma, pero en niveles inferiores a los que merece, tanto por trayectoria como por nivel de competencia. Si es que en Miami puede hablarse siquiera de una competencia capitalista según estándares norteamericanos nacionales.

Susana Pérez declara a dicha emisora que estaba administrando una clínica de belleza. Cualquiera puede verla además fuera de horarios de programación regular recomendando cirugías e implantes para mantener un rostro hermoso y otras vanidades. Administrar y anunciar no tiene nada de malo; lo peligroso es, como le dijo Manolín a Carlos Manuel cuando este abrió una discoteca (que al final cerró casi de inmediato), que los artistas no nacieron para eso, ni vinieron al mundo, y se supone que tampoco a Miami, para que solo ocasionalmente se ocuparan de su arte.

Excepto un caso que conozco bien, el del actor Reinaldo Miravalles y su esposa, que llegaron a Miami en busca de calor familiar porque aquí reside su único hijo, el resto se quedó fuera de Cuba confiando en que alcanzarían la cima del “star sistem” de los EE.UU. Esa es la verdad. Una verdad que más temprano que tarde se les convierte en una pesadilla difícil de reconocer y aceptar.

La misma Susana Pérez confiesa que

Por: Dayron El Suplente

Por: Osmany Sánchez

Si preguntamos a un grupo de personas qué es para ellos divertirse es seguro que encontraremos diferentes respuestas, en dependencia de la edad, nivel cultural o el lugar donde viven. Los fines de semana son para mí el momento de leer los libros que tengo acumulados en la cabecera de la cama, jugar con la niña o visitar a la familia. Cuando se puede vamos a comer en uno de los sitios donde por moneda nacional y a precios módicos se puede disfrutar de buena comida.

Para algunos yo sería un aburrido pues para ellos divertirse es salir a bailar todos los sábados por la noche o para la playa los domingos por la mañana. No es que no me guste ir a una fiesta o a la playa pero la paso mejor cuando estoy en familia y en mi casa.

Si uno de los críticos de la revolución cubana analizara las opciones que tienen los cubanos para divertirse nos dirían que somos aburridos pues no podemos viajar por el mundo y conocer otros países y para demostrarlo nos enviarán fotos y descripciones de sus “hazañas”. Si a uno de ellos los escuchara hablar Bill Gate o uno de los que por millones de dólares viajan al espacio, entonces se reirían de las trivialidades que narran y los considerarían aburridos. En fin que es el cuento de nunca acabar.

Carlos M. Serpa Maceira

Por Eduardo

Todavía impactado por las revelaciones de este fin de semana de los agentes de la Seguridad del Estado Cubana, Carlos Serpa Maceira y Moisés Rodríguez, en las cuales ponen de manifiesto la esencia mercenaria de la llamada “oposición cubana”; al llegar a la UMCC, acudo a Google en busca de las repercusiones del documental “Peones del Imperio”, y cual no sería mi sorpresa; bueno si es que ya algo podría sorprenderme en cuestiones de la manipulación mediática en contra de la Revolución Cubana, al leer varias de las notas de prensa acerca del suceso noticioso. Como es costumbre en estos tiempos, no encuentro otra cosa que no sean noticias clonadas de los cables emitidos por las agencias de prensa internacionales de desinformación.

Sobre todo, haciendo énfasis en las declaraciones de Laura Pollán, en las cuales refiere su deseo de continuar manteniendo la lucha (evidente sinónimo de negocio), y que la acción del Agente Emilio, no va a poder con ellas. Eso yo no lo dudo, porque como se sabe en este verde caimán, el gobierno yanqui no tiene mucho de donde escoger, así que como se dice en buen cubano, “están obligaos a carabina” en este juego de cubilete, donde les acaban de sonar un perendengue (para los no parlantes en la variante cubana del español de las Antillas, es una carabina de ases de oro, o lo que es lo mismo, el tiro de dados que saca al contrario de juego).

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Archibald R. M. Ritter
Profesor. Universidad de Carlton, Ottawa

A la altura de mediados de 2010, los obstáculos a la normalización de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba parecían casi insuperables. Aunque en los primeros meses de la presidencia de Barack Obama hubo optimismo respecto a que se estuviera echando a andar un proceso de acercamiento, este pareció estancarse después de las primeras medidas de la nueva administración: la liberalización de las remesas y los viajes para los cubanoamericanos. El hecho de no conseguir avanzar resulta desafortunado por muchas razones. El costo económico de proseguir el estancamiento es inmenso.
Las ventajas económicas directas de normalizar las relaciones se producirían a través de cierto número de canales, que incluyen el movimiento de personas, el comercio de bienes y servicios, la inversión extranjera directa, los flujos financieros y la transferencia tecnológica. Estos tendrían una variedad de impactos sobre la eficiencia económica, los estándares de vida, los niveles de ingresos y su distribución. Tales impactos se esbozarán recurriendo a dos escenarios. En el primero, se da por sentado que la normalización se produce sin que haya otros cambios de política económica interna en Cuba. En el segundo, se parte de la idea de que la Isla adopta cierto número de reformas económicas cuyo resultado es un grado razonable de liberalización económica.