descemer bueno
“Yo nací en un solar y allí pasaba mucho trabajo…pero afuera lo extrañaba mucho…”

Por: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

(Continuación de: Entrevista a Descemer Bueno II: la cultura antes que el éxito o el dinero)

¿Migraste por necesidad, obligación u oportunidad?

Migré con el deseo de ser un expositor de la música cubana, defender la música tanto de Cuba como de la diáspora. Desde el 2000 que fui a vivir a los Estados Unidos traté de mantener viva la comunicación con mis compañeros, sobre todo los músicos con los que crecí y me fui desarrollando, muchas personas como Roberto Carcassés, X Alfonso, Santiago Feliú y otros.

¿Qué encontraste fuera?

Afuera encontré mucha fusión interesante, mucho ritmo, géneros que no conocía, que no llegan a Cuba por falta de flujo musical. Muchos músicos y géneros que se encuentran en Nueva York y vienen de todas partes del mundo, como el afrobeat, historias únicas, géneros africanos llegados a las colonias a través de la esclavitud como la cumbia, todo tipo de música caribeña y sobre todo la fusión con muchos latinos.

¿Cuál fue el momento en que más extrañaste a tu país?

Barack Obama con su madre
Barack Obama con su madre

Por: Lina Correa ( colaboradora de La Joven Cuba )

Estados Unidos, 1961. La segregación de los negros era una realidad. Todavía lo sigue siendo, y su gentilicio tiene un prefijo. No son totalmente estadounidenses. En aquel momento, se debatían asuntos tan pedestres como dónde sentarse en un autobús, o si se compartían los lugares públicos. ¿Alguien pudiera negar que la gran nación de Estados Unidos fue erigida también por manos negras? Sin embargo, los blancos prevalecen sin remedio. Volvemos a 1961,  4 de agosto, Honolulu, Hawai. Nace un hombre negro, hijo de un kenyano y de una estadounidense. Ella, valiente y trangesora, él, valiente y sabio. Estudios superiores lo impulsan fuera de Kenya; primero Hawaii, y luego Harvard. Ella disfrutaba de la efervescencia de la tolerancia étnica que vivía la pequeña isla del Pacífico, donde ebullía la mezcla de tanto origen diverso. De ahí nació Barack.

Se quedó sin padre bien pronto en la vida. Sus abuelos blancos y su madre lo criaron. Creció en su propia familia, que era de blancos.  Clase media, baja. No vivió con comodidades excesivas. Sufrió en carne propia la discriminación racial. Vio que el sueño americano seguía siendo un sueño para muchos. Vivió en Indonesia, y aprendió de la pobreza del tercer mundo, de la necesidad, y del valor de otros pueblos. Creció para bien, su inteligencia heredada de su padre africano lo llevó por los mismos pasos y estudió en las mejores universidades de Estados Unidos. Hoy todos lo conocen: hasta yo.

racismo-cuba Por: Esteban Morales.

Durante todos estos días, anteriores al comienzo del curso escolar, se han estado realizando comparecencias de los Ministros y funcionarios de ambos ministerios de Educación, evaluando la situación del país, con vistas al nuevo periodo lectivo.

Si me preguntaran, diría que la educación y el desarrollo científico alcanzado por nuestro país, son las obras más importantes de la Revolución Cubana. Nada de lo hecho hasta ahora les sobrepasa en meritos y resultados.

Pero, lamentablemente, en ninguna de las intervenciones, ni de los documentos circulados por la prensa nacional, ha salido a relucir un tema que consideramos de fundamental su tratamiento: la cuestión del “color” en la educación cubana.

Nuestra sociedad cubana es un cuerpo social multicolor; pero ese asunto está totalmente ausente de los currículos educacionales, tanto en la educación general, es decir, desde la primaria, hasta el preuniversitario, como en la educación superior. No tratándose solo de una carencia en las clases y conferencias que recibe el estudiantado, sino de una preocupante ausencia en nuestros libros de historia nacional y de texto en general. Así como del claustro para abordar algunos temas en los que presentamos un déficit importante: Africa, Asia y Medio Oriente. Muy interconectados con los estudios dentro de la temática racial cubana.

lazaro ramos
Lázaro Ramos es André Gurgel en “Insensato Corazón”

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu)

Las criticamos, nos molestamos con ellas y hasta las convertimos en enemigas cuando coinciden con un juego de pelota pero sin dudas las novelas brasileñas ocupan un espacio privilegiado en el gusto de los cubanos, bueno no solo de los cubanos pues cada telenovela que sale de las “manos” de O´Globo es inmediatamente un éxito en medio mundo. Esto no es casual, sus guiones son buenos, sus actores son mejores y de manera inteligente venden la imagen que les conviene: clase media o alta todo el mundo, los pobres se casan con los ricos, al final atrapan a los malos y todos felices.

La actual telenovela, “Insensato Corazón”, es una muestra de la maestría de sus guionistas al abordar los temas más complejos. Que se aborde el tema de la homofobia no es noticia –qué bueno cuando se hace bien- pero nunca había visto un personaje mejor logrado que el de Cléver. No se trata que de la noche a la mañana se convierta de machista en una persona sin prejuicios sino que poco a poco aprende a respetar las diferencias. Eso se parece mucho más a la realidad. Nuestras telenovelas también tocan el tema pero hay mucho que aprender en este sentido.

Pudiéramos decir sin embargo que en “Insensato Corazón” hay una de cal y otra de arena, pues si el tema de la homofobia ha sido abordado de manera genial tanto por los actores como por el guión, no sucede lo mismo con el racismo. No soy especialista pero me imagino que la idea de poner a un galán negro, André Gurgel (Lázaro Ramos) sea precisamente una forma de luchar contra ese flagelo pero en este caso no fueron tan afortunados, al menos como lo veo yo.