Por: Gabriela (Estudiante de periodismo Universidad de Matanzas)

Nuestro presente constituirá la historia de nuestro futuro. Todos los seres de este mundo formamos parte de ella, de sus giros y volteretas, que en fin no son caprichos de dioses, sino el producto de las leyes y principios que rigen al hombre, a la naturaleza y la sociedad. Mas, existen algunos que tuvieron en su presente la oportunidad de ser testigos de grandes hechos históricos o poseyeron la dicha de conocer a hombres que cambiarían la historia del mundo para siempre. Un niño cubano de once años, de nombre Orlando González Cuesta, junto con otros seis pioneros experimentó el regocijo de viajar a Chile y estrechar sus manos con las de Salvador Allende, de palpar en vida al primer presidente marxista que democráticamente alcanzó el poder.