Por Eduardo

A todo hombre se le enseña en la vida a no hablar de si mismo más de lo que sea necesario. Sin embargo todo hombre tiene el derecho de hacer valer su verdad en descargo de su honor y sus principios. Es evidente que algunos del bando contrarrevolucionario que visita La Joven Cuba me perciben como el enemigo a derrotar. Un comunista de línea dura me llaman, otros me tildan de demagogo, otros insisten en mi supuesto inmovilismo, y casi ninguno entiende porque a pesar de mis supuestas desventajas en el orden material, insisto en defender tanto el sistema social en el que nací y al cual le debo todo lo que soy. Acabo de leer un comentario que me invita a leer historia de Cuba, y no me ha quedado más remedio que esbozar una sonrisa.

Por Eduardo

El Señor Jorge Alejandro le ha lanzado a la República de Cuba el apelativo de “hijo bobo del que lo adopte”, y “parásito internacional”. Y como cuando yo le dé respuesta a esta ofensa, sé que van a empezar a decir que no están hablando de Cuba, sino del Gobierno, yo defiendo la posición de que los Consejos de Estado y de Ministros son, los únicos y verdaderos representantes del pueblo de Cuba, en virtud del texto constitucional aprobado en 1976, en Referendo Popular, y que fue ratificada por el 97,7% de los cubanos de aquella época.