http://agorritmia.net/bitacoras/media/blogs/a/circulo_vicioso.jpgPor: Osmany Sánchez

La no existencia de varios partidos políticos es una de los argumentos que se esgrimen contra Cuba para acusarla de no ser un país democrático. Cuando veo lo que ocurre en el resto del mundo “democrático” me doy cuenta de que el tema no está en poder elegir entre varios partidos sino que los políticos sean honestos y respondan a los intereses del pueblo.

Cuando Alan García fue elegido presidente en Perú, nadie tuvo en cuenta de que 16 años antes este había tenido problemas con la justicia. En Argentina, a pesar de ser el responsable de la debacle económica de su país, Carlos Menem tuvo la desfachatez de presentarse como candidato aunque renunció cuando se percató de no tenía la más mínima posibilidad ante Néstor Kirchner. Ahora en Nicaragua se perfila como candidato el corrupto Arnoldo Alemán, en fin pudiera poner decenas de ejemplo de cómo los políticos y los partidos tradicionales se turnan en el poder.

Es cierto que al final es el pueblo el que elige, pero en esto hay tres factores que deciden:

  1. El bajo nivel cultural de millones de personas