Tomado de http://lapolillacubana.blogcip.cu

Por Eduardo

Estimado Eloy:

Ayer en la tarde, sostuve con usted un debate prolongado. Estaba muy agotado porque hemos estado sometidos a un trabajo intenso en esta semana, y como no dispongo de todo el tiempo del mundo, decidí retomar una idea que aplicaba muy a menudo en los inicios de la creación de la Joven Cuba. Esta consistía en que de algún comentario dirigido a mi persona, extraía algunas ideas que deseaba comentar, para de esta manera exponer mis puntos de vista. De cualquier manera su intervención es bastante extensa, por lo que no puedo, aunque quisiera, y le juro que yo así lo desearía, responder solo las que me parecen más dignas de respuesta. Hago solo, como siempre alusiones a mi persona, cuando no me quede más remedio que refutar algunas acusaciones que si bien son infundadas, lo son en virtud de los prejuicios establecidos por la maquinaria mediática al servicio del imperialismo, y uno de cuyos objetivos es la destrucción de la Revolución Cubana a lo largo de todos estos años.

Kaosenlared.net

Colaboración con La Joven Cuba.

Enviado por: Ricardo E. Trelles

Harnecker, escritora, miembro del Centro Internacional Miranda, acaba de ofrecer 3 libros, uno dedicado al tema del socialismo, y se hace pertinente preguntarle si éste no es un término desgastado.

Luego de la caída del socialismo soviético la izquierda mundial quedó perpleja: sabía más lo que no quería que se repitiera de ese socialismo, que lo que quería construir. Se criticaba la falta de democracia, el autoritarismo, el capitalismo de Estado, la planificación central burocrática que no toma en cuenta las necesidades de la gente, el colectivismo que pretende homogeneizar a todas las personas sin respetar las diferencias; el productivismo que pone el acento en el desarrollo de las fuerzas productivas sin tener en cuenta la necesidad de preservar la naturaleza; el dogmatismo que impide el debate y la crítica; el considerar que para ser socialista hay que ser ateo, porque la religiosidad de la gente es algo negativo, la existencia de un sistema político de partido único y sobretodo, la falta de protagonismo de la gente.

Cuando la propaganda conservadora habla de la muerte del socialismo, el escritor uruguayo Eduardo Galeano responde: «me han invitado a un entierro de un muerto que no es el nuestro». Nuestra idea de socialismo era la de un socialismo democrático, participativo, construido por la gente. Tampoco era la idea de Marx. Éste sostenía que la sociedad alternativa al capitalismo era aquella en la que el hombre se desarrollaría plenamente a través de la práctica revolucionaria, porque al ir transformando las circunstancias se iría transformando a sí mismo: idea que también está presente en el artículo 62 de la Constitución bolivariana, que hoy la oposición dice defender.