Por: Gabriela (Estudiante de periodismo Universidad de Matanzas)

Nuestro presente constituirá la historia de nuestro futuro. Todos los seres de este mundo formamos parte de ella, de sus giros y volteretas, que en fin no son caprichos de dioses, sino el producto de las leyes y principios que rigen al hombre, a la naturaleza y la sociedad. Mas, existen algunos que tuvieron en su presente la oportunidad de ser testigos de grandes hechos históricos o poseyeron la dicha de conocer a hombres que cambiarían la historia del mundo para siempre. Un niño cubano de once años, de nombre Orlando González Cuesta, junto con otros seis pioneros experimentó el regocijo de viajar a Chile y estrechar sus manos con las de Salvador Allende, de palpar en vida al primer presidente marxista que democráticamente alcanzó el poder.

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Por El Discípulo

El sábado en la noche se trasmite en la televisión cubana, en el Canal Educativo, el programa “Espectador Crítico”, donde se proyecta un largometraje después de ser comentado el tema que trata, por un especialista en esa materia que trata la película. Es un programa que a mí en lo particular me gusta mucho por las propuestas cinematográficas que presenta, son de muy buena factura. La de este Sábado en especial me marcó mucho, me dio muchos argumentos de porque tengo que defender tanto el socialismo, y la obra de la Revolución cubana con todas mis fuerzas.

El filme proyectado se nombra “En el Mundo a Cada Rato” una realización de TV Española y la UNICEF, y el invitado de este programa fue el español José Juan Ortiz Representante de la UNICEF en Cuba. No me dio tiempo ni a terminar de ver la película y con lagrimas en los ojos, tomé rápido una hoja de libreta y un lápiz que tenía a mi alcance, y comencé a escribir este artículo.