Si bien sin premeditarlo y fruto de coyunturas de la historia reciente del país, Cuba ha desarrollado un modelo de gestión turística altamente diversificado. En él participan directamente entidades tanto de propiedad estatal, mixta extranjera-estatal, y privada. Las cooperativas participan en el mantenimiento y reparación de los hoteles como en su abastecimiento agrícola.

Aún hay muchos espacios en los que el sector privado puede incluirse, como agencias de viaje y excursiones, que ya funcionan informalmente.