Los corruptos del mañana pueden formarse en las aulas hoy ¿cómo cambiar esto?

Por: Jorge Morales

Ya en ese lejano año 2000, el Ministro de Educación Superior en ese entonces luchaba a brazo partido contra el fraude. Recuerdo que los directivos juveniles de la universidad en ese entonces eran los que recibían al ministro y arengaban más acerca del mal, me dolió ser testigo de dos de ellos cometiendo fraudes en su grupo, desde entonces me preocupó esa fachada que proyectaban y aún siento malestar al verlos.

En distintos momentos se ha empleado y se confía en algunos personajillos “probados políticamente” por encima de los técnicamente capacitados, aun cuando muchos de los “probados” solo se han puesto la máscara que han necesitado para seguir escalando y en el momento oportuno, cometer fraudes que van desde el tráfico de influencias hasta delitos económicos. Recientemente Raúl mencionó que para dirigir no se debía pertenecer al Partido sino tener capacidad, ojalá, para eliminar a muchos que fraudulentamente se visten de socialistas y son más capitalistas en actitud que George Soros.

Tengo una compañera que es dirigente política en mi trabajo, es impresionante la habilidad que tiene para no informarse; ni noticiero, ni prensa, ni mesa redonda, ni nada… ella no sabe de nada ni le interesa. Sale en horario laboral  con el mayor orgullo del mundo a las reuniones (esto se hace con el daño en salario a la empresa) y no sabe nada de política, pero aun así ocupa un cargo de dirección en algo tan importante como el Partido, espero que

Caricatura de Gerardo Hernández Nordelo

Por Sayli Sosa Barceló

La frase siempre me produjo cierto sentimiento de orfandad, de indefensión, aun cuando mis padres gozaban, y gozan, de buena salud. No sé si a ellos les dejaba ese sabor raro, como de inexistencia o nulidad, pues, si se viene al caso, también eran ellos mamás y papás.

Aprendí pronto, sin embargo, que no era cuestión de afectos, ni de maternidad o paternidad responsable.

Había, y hay, en ese enunciado, una carga semántica que alude a otros asuntos, más relacionados con el poder y el uso que se hace de él, que con los vínculos familiares.

Por tanto, en el preuniversitario, que fue el momento en que comencé a tener mayor claridad sobre el tema, hijos de mamá y papá eran unos pocos, a contrapelo del montón de “huérfanos” que llenábamos los pasillos y las aulas.

Resultaba sencillo reconocerlos. Por azar compartían el mismo grupo, que podía ser el A o el B. Allí estaban los vástagos de reconocidos doctores

Propiedad del autor

Por Eduardo

Reinaldo, no te hagas el superconocedor en Martí, que tú no lo has leído más que muchos de los que escribimos en el blog. Si no hemos caído en academicismos y citatorios es precisamente para que en la discusión no predomine la jurisprudencia, y sí la espontaneidad. No obstante, te prevengo que no juegues al erudito con nosotros, que te ponemos a toda la Cátedra Martiana y a la Sociedad Cultural de nuestra Universidad, y de algunas otras más, a caerte a leña, y no te va alcanzar toda la pomada china de la tierra para friccionarte las asentaderas, de lo caliente que te las dejaríamos.

Ahora mismo que te escribo tengo sus Obras Completas delante de mí, y no sé de donde tú sacas que las nuestras están mutiladas, porque que yo sepa sus papeles están en la Fragua Martiana y en el Centro de Estudios Martianos, y las Obras Completas de Martí, son copia fiel de la papelería que él le dejó a Gonzalo Quesada y Aróstegui, que fue su hijo en el ideario, y uno de sus más fieles discípulos.

Si de algo adolecen esas Ediciones que mencionas de las Obras Completas es que estaban incompletas. Sospechosa y misteriosamente faltaban algunos documentos que denotaban la esencia antimperialista de Martí, y su vocación suprema “de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”, agregando más adelante “Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin”. Como dice un personaje entrañable para los cubanos de hoy “que cada cual saque, sus propias conclusiones”.