Por Jesús López Martínez

 Como desde hace cuarenta años, Cuba volvió a ocupar el segundo lugar por países en los Juegos Panamericanos celebrados en Guadalajara, México. En 1991 ocupó el primer lugar ayudado por el incremento de medallas que siempre tiene el país sede.

 Me cuento entre los escépticos que consideraban imposible obtener ese resultado. Mi escepticismo tenía como base lo siguiente:

–          La crisis estructural que afecta al mundo capitalista incide en nosotros doblemente, de la misma forma que afecta a los demás países y se incrementa por el bloqueo que EU democráticamente (la ONUacaba de aprobar por vigésima ocasión una resolución pidiendo que se levante) nos impone. Ello  implica afectaciones en la participación de competencias en el exterior, no contar con sofisticados y costosos implementos deportivos, etc.

–          Brasil, uno de los países con más fuerza económica en estos momentos, dedica recursos importantes al deporte teniendo en cuenta que será sede de una olimpiada próximamente.

Mella nos enseñó que la ortodoxia es uno de los mayores peligros de una Revolución, preferimos ser como él: poco ortodoxos.

Por: Harold Cárdenas Lema

Dicen que antes de morir ves pasar toda tu vida ante tus ojos, espero sea cierto, así tendríamos al menos algo de perspectiva sobre el mundo que vamos a abandonar y cuál ha sido nuestra huella en él. Tengo 25 años y 10 meses de vida, la misma edad que tenía Mella cuando murió asesinado en el DF mexicano. Un cuarto de siglo parece mucho pero en realidad es bastante poco tiempo en una vida. Si hiciera un balance de cuál sería mi legado a mi muerte quedaría muy insatisfecho, no es el caso de Julio Antonio Mella.

Mella vivió una vida multifacética, creó organizaciones y órganos de prensa revolucionarios por doquier, conoció a varias de las principales figuras del universo comunista de la época y de una u otra manera todos los que le conocieron tuvieron que tomar partido a su favor o en su contra. Con sólo 20 años hizo una huelga de hambre que movilizó el país a su favor (cosa rara en la época tratándose de un comunista) y obligó al tirano Machado a liberarlo y sufrir así una derrota pública, posiblemente la primera hasta entonces.

Si tuviera algo que criticarle, creo que sería precisamente lo que más admiro de él, su espíritu de sacrificio y total entrega a la causa revolucionaria, que por una parte lo convirtió en un adversario formidable y por otra lo llevó a descuidar a su familia y de manera indirecta su esposa e hija, quienes tendrían que sufrir las mismas penurias económicas que él. Mella tuvo que enterrar en un cementerio mexicano a un hijo que le nació muerto, tuvo que cavar la tumba él mismo y obviar cualquier tipo de funeral por carecer de fondos suficientes, todos sus bienes estaban  dedicados al Partido.

Tomado de Granma

Por Eduardo

No saben cuanto he extrañado en este último mes, mis parrafadas habituales en la Joven Cuba. Aunque me he perjurado cumplimentar tareas que para mí son ineludibles, y a las cuales, de hecho, he dedicado casi todo mi tiempo de estos días, hoy decidí hacer un alto en el camino y escribir algunas líneas para expresar algunas inquietudes.

Leyendo hace unos días un foro de debate en la BBC, sobre la tragedia en Arizona, me sorprende apreciar, que un sinnúmero de participantes expresaban esta idea, la cual resumo en mi redacción, pero que en esencia expresa literalmente lo que transcribo: