Foto Raúl Ángel Pupo Olivares

Por: Harold Cárdenas Lema

Hace unos días leo un artículo del Granma sobre la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) que me da la impresión tenía como objetivo moverle el piso a un par de gente, pero se queda corto, y lo entiendo, hay cosas que no se dicen en la prensa, pero aun así es valiente y válido el intento. Veremos hoy qué le falta y qué le sobra a esta organización a la que pertenezco.

El Granma reconoce que “dejó de ser de vanguardia cuando empezó a ser masiva”, pero olvida cómo ocurrió esa masificación. Ese proceso premiaba años atrás a los centros que más jóvenes incorporara a sus filas, le exigía a los municipios y provincias cuotas de ingreso a sus filas, porque si no era así, no estaban trabajando bien. De la noche a la mañana la cantidad sustituyó la calidad, y nadie pudo detener ese fenómeno.

Fui uno de los muchos militantes que criticó esto, pero como venía “de arriba”, no nos prestaron atención alguna. Ahora reconocen que les salió mal la jugada pero ¿de quién fue la culpa? Habría que ver dónde están los que promovieron esas políticas y si aún continúan con nuevas ideas calenturientas en otros lugares.