LJC entrevista a Fernando Ravsberg

Por: Harold Cárdenas Lema

Fernando Ravsberg es un corresponsal de la BBC en Cuba, uruguayo de nacimiento, lleva más de 20 años viviendo en nuestro país y compartiendo así de nuestras suertes y desgracias. Hace unas semanas le hice la entrevista que les muestro a continuación.

En un clima muy informal me cuenta un poco de sí mismo, “me siento latinoamericano y periodista, a pesar de que realmente lo que más me importa es mi familia. Me veo como un trabajador de la palabra, una persona que más que una profesión ejerce un oficio”.

Este encuentro lo habíamos concertado desde hace varios meses atrás y se sentía como una asignatura pendiente, además de su estatus de periodista en la Isla Fernando tiene su blog Cartas desde Cuba, donde comenta sus opiniones sobre nuestra realidad. Ese día se imponía preguntarle qué significa Cuba para él, y responde que “son los cubanos, la gente, con la que me llevo muy bien y me siento como en casa. De hecho, en este momento es el país del mundo en el que más años he vivido, más que en Uruguay incluso. Es un lugar que extraño y si paso mucho tiempo fuera me entran ganas de regresar”.

Por: Harold Cárdenas Lema

“La sospecha corroe la cabeza mi gente
 pero que no nos coma el corazón
por tantos años de tirar pa´l frente
 entre bloqueos y mala administración”
Buena Fe (π 3,14) 

Cuando yo nacía, la Unión Soviética comenzaba ya a morir lentamente, de un fallecimiento lamentable pero natural (si se tiene en cuenta la magnitud de los errores cometidos y lo tardío del reconocimiento de estos). En fecha tan temprana como el año 1986 ya se veían los síntomas: después de un año en Bulgaria, al llegar a Cuba mi padre sentaba a la familia a la mesa y con toda la seriedad del mundo les aseguraba su convicción en el derrumbe (al menos en las ideas) del socialismo europeo. Siempre me pregunté las razones principales que provocaron la caída soviética; sopesé la corrupción y la burocracia, el divorcio entre el Partido y las masas, etc., y aunque seguramente peque de reduccionista o simplista, al final tuve que resumirlas todas en una sola: la sospecha.

Fue la pérdida de confianza en el proceso y sus líderes lo que provocó el efecto dominó a finales de los 80 y comienzos de los 90. Hace poco tuve la oportunidad de conversar con una persona que vivió precisamente en Bulgaria y otros países del campo socialista durante este período, me expuso sus puntos de vista y su mirada particular al respecto. Mientras me contaba la separación gradual entre el Estado y las masas, provocada por la corrupción y excesos de sus dirigentes; entendía por qué en el imaginario social de esos pueblos se destruían los ideales socialistas.

Por Harold Cárdenas

Desde que comenzó el blog, hemos tratado de ser consecuentes con nuestros objetivos: defender nuestro sistema político y a la misma vez debatir temas internos, por muy espinosos que estos sean. Por ello trato siempre de tomarle el pulso a mi país, plantearlo tal como es, evitando edulcorar o distorsionar una realidad que con sólo salir a la calle se respira.

A menudo me preguntan en los comentarios de los artículos cuál es el país por el que luchamos, yo trato de explicar siempre que no es este que tenemos realmente. Tendríamos que estar locos para aspirar a un país en el que existe la carta blanca para viajar o en el que la economía de los nacionales está tan deteriorada (para decirlo de manera sutil). En lugar de esto trabajamos activamente por el cese del bloqueo y la solución de los problemas nacionales (o lo que llaman algunos bloqueo interno). Para lograr esto hay que poner primeramente las cartas sobre la mesa, lograr una transparencia y comunicación que fortalezcan al país y luego enfrentar los desafíos externos.