Por Yasel Toledo Garnache
Estudiante de periodismo. Universidad de Holguín “Oscar Lucero Moya”.

Viajar constituye la peor pesadilla de numerosas personas, pues trasladarse de un lugar a otro del país en ocasiones resulta difícil y los viajeros sabemos a qué hora salimos, pero no a cuál llegaremos al destino deseado. Además, los altos precios del transporte y la incomodidad de muchos vehículos entristecen a los más alegres y dañan los bolsillos.

A veces, pasamos bastante tiempo en las terminales o puntos de embarque, donde la confluencia de gente y el paso de las horas originan desesperación.

Para colmo, la organización en esos lugares no siempre es la mejor y, con frecuencia, los últimos en llegar son los primeros en irse.

No importan el compay de Granma ni la comadre de Guantánamo, que llevan más de cinco horas esperando de forma organizada la oportunidad de irse.

Los camiones particulares, gracias a la aplicación de