israelrojasbuenafe_thumb.jpgPor: Ida Garberi

 “Hay quien tiene enemigos que derrotar, 
Puentes que levantar, cuerpos que curar,
Pues yo tengo, yo tengo el papel en blanco.
Donde me invento, me borro, me vuelvo tachar
Me compongo, desarmo y me vuelvo a armar
Mi amuleto, mi credo, mi reto, mi asecho
Papel en blanco”.     
Israel Rojas

Esperé meses para lograr contactar directamente a Israel Rojas, vocalista líder del Dúo Buena Fe, uno de los grupos musicales que más público moviliza en Cuba, pero valió la pena. Me encanta su música y más las letras de las canciones: para la fuerza, la belleza, la sencillez y la profundidad que tienen adentro, me atrevo a considerarlo «los Silvio Rodríguez del siglo XXI». No quiero aburrir más con mis palabras, los dejos con las preguntas y las respuestas…..que las disfruten.

– En el último disco “Dial” el tema que más me gusta es “La culpa”: admiro mucho el coraje de enfrentar este tema, tabú en Cuba. “Huérfana culpa vuela sin dueños donde se pose nunca crecerán los sueños”. ¿Qué sueños tiene Israel Rojas sobre los cambios en el país? ¿Qué Cuba revolucionaria quieres dejar a tus hijos? ¿Cómo revolucionario y vanguardia que eres, crees que la cárcel sea el destino de los corruptos…los culpables?

Mis sueños sobre Cuba son muchos. Desde la inmensa tarea de preservar lo logrado en materia de solidaridad humana, la titánica labor de evitar la continua erosión de sectores como la educación, la salud y la seguridad pública, hasta descifrar las claves cubanas para llegar a una economía capaz de sostener lo que te expuse antes y ampliar nuevas conquistas. Sueño una Cuba actualizada tecnológicamente y cada día menos desigual. Sin bloqueo económico, no por haberse rendido a la irracionalidad impositiva, sino por haber demostrado mayor capacidad e inteligencia que los verdugos.

Pero sobre todas las cosas sueño con una Cuba debidamente institucionalizada. Donde el imperio de la ley tenga mucho más peso para garantizar los deberes, derecho y obligaciones de las personas jurídicas y naturales que el voluntarismo circunstancial o la opinión de algún apoderado de turno. Tengo mucha fe en los cambios que se están produciendo y en los que vendrán. Pero tengo más fe en nosotros, los buenos cubanos, porque ningún cambio en sí traerá lo que se espera, si no andamos atentos en la evolución de sus resultados, para perfeccionarlo constantemente.

Del 16 al 18 se reunirán los líderes que representan a más de 100 millones de jóvenes de 19 países.

Por: Harold Cárdenas y Roberto Peralo

A partir de hoy jueves tendrá lugar en La Habana una reunión de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE), aquí concertarán estrategias los líderes estudiantiles latinoamericanos para lograr la necesaria unidad en nuestro continente, hubiera sido imperdonable que un blog de jóvenes estuviera al margen de dicho encuentro.

Tuvimos la oportunidad de conocer a los delegados de Ecuador, Uruguay, Venezuela y Argentina, aprovechamos para hacerles algunas preguntas y compartimos con ustedes las respuestas, estos son los jóvenes latinoamericanos del presente.

Por: Harold Cárdenas Lema

«Nuestras controversias parecerán tan raras a las edades futuras,

como las del pasado nos han parecido a nosotros.»

Rousseau

 

En el año 1762 Rousseau publicó El Contrato Social, un texto del que se dice fue incitador de la Revolución Francesa. En este se abordaba la libertad e igualdad de los hombres bajo un Estado instituido por medio de un contrato entre este y las masas. Dicho modelo se ha mantenido hasta la actualidad y en nuestro caso adquiere matices y particularidades que lo hacen digno de análisis.

El contrato se basa en una relación armónica entre la masa humana que conforma al Pueblo y el Estado como ente que ostenta el poder más o menos centralizado. Esta relación siempre estará condicionada por muchos factores, siendo uno de los más importantes la respuesta sistemática a las necesidades sociales y la capacidad de este para trazarse nuevas metas que se cumplan realmente, no que queden en vagos proyectos olvidados por el tiempo. El nivel de gestión de un gobierno también dependerá de la presión popular que se haga sobre este, si se deja al libre albedrío de las personas que ocupan los altos cargos y no se hacen compromisos económicos y políticos específicos que permitan medir los éxitos o fracasos, se corre el peligro de que el Estado de por sentada la fe depositada por el Pueblo.[1] Es entonces cuando los errores se suceden unos a otros con celeridad y surge el peligro de que, independientemente del carácter altruista del Estado y el proyecto que este lidere, las masas pierdan la confianza política en sus líderes.

La confianzaPor: Harold Cárdenas Lema

Hace unos días me referí al síndrome de la sospecha, específicamente la sospecha respecto a la Revolución y sus líderes. Limitarse a ver el fenómeno solamente en esta dirección sería algo incompleto, una visión lineal carente de otros matices y realidades. Por ello es que hoy abordo el tema en dirección contraria y utilizando un antónimo para no repetirme: la confianza de los líderes en el pueblo cubano y viceversa.

Esta relación tiene una evolución histórica demasiado extensa para abordar aquí, me concentraré en los asuntos más polémicos en la actualidad y lo que podríamos llamar «puntos oscuros», para hablar de las bondades está buena parte de nuestra prensa, muy edulcorada en su mayoría.

Comencemos por tipificar a nuestros líderes: con una genialidad política indiscutible y un sitial de honor en nuestra historia desde hace mucho ya, sus dimensiones humanas parecen desfigurarse y volverse increíbles por la apología. Pero esto no se limita a ellos, hasta el Apóstol corre el peligro del desarraigo en la juventud. Si en las primeras enseñanzas te inculcan el dogma de que una figura es solo «valiente» y «buena» cuando llegues a un nivel superior y sepas de un error cometido, se te viene abajo la representación de este como un castillo de naipes. Ese es el resultado cuando no se enseña a pensar, cuando no se muestran matices, esto pasa a menudo con la caricaturización de nuestros líderes. La sociedad cubana tiene que ser necesariamente una sociedad de pensamiento, aún estamos muy lejos de lograrlo pero si Félix Varela en el siglo XIX nos enseñó la importancia de pensar es contradictorio que aún no lo hayamos logrado. Pero regreso a la confianza, que ya estaba por las ramas.