Por: Osmel Martínez

La juventud es el tesoro de cualquier nación, es su   fuerza motriz, esa que hace que un pueblo perdure ante los andares del olvido y del tiempo.

La juventud cubana, hoy baluarte de la Revolución, constituye uno de los puntos esenciales para la continuidad del proceso revolucionario. Hoy cuando ya se avecina la  cuarta  generación de jóvenes nacidos en el seno  de la Revolución, pero que no  la alzaron en sus brazos en la Sierra y el llano, que no acometieron los sacrificios para lograr la patria que tenemos, es de preguntarse entonces ¿nos importará igual?

Muchos hemos tenido la oportunidad  de criarnos con nuestros abuelos  y los que no gozaron de ese regalo seguro tienen un pariente de avanzada edad, ellos han sabidos desempeñar el rol de historiadores de la verdad, haciéndonos conocedores de la  historia  de Cuba antes del 59. De ahí que han depositado en nosotros la confianza para no volver  atrás jamás,  cueste lo que cueste.

Niños hambrientos

Por José Julián
Antes de comenzar mi nuevo artículo quisiera, como muchos de nosotros ya lo ha hecho, desnudar de apodos mi nombre y lanzarme al ruedo con toda la entereza y responsabilidad que acarrea “dar la cara”. Me enorgullezco de llamarme Gabriel, resulta para mí un nombre mágico y muy especial. Torres Rodríguez son mis apellidos y tengo 21 años, estudio en el 3er año de la Licenciatura en Periodismo y creo que este espacio nos ha hecho mejores a todos. Estoy muy orgulloso de pertenecer al team de La Joven Cuba.
Ahora sí viene lo bueno. Nuestro país a pesar de ser vilipendiado constantemente se precia de ser en el Mundo, uno de los países con más alto desarrollo social y humano. No obstante la crisis económica-financiera, los efectos del bloqueo impuesto por los Estados Unidos de América y nuestros problemas internos esta Isla tiene prácticamente cumplidas las metas del milenio propuestas por la Organización de las Naciones Unidas para el año 2015.