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Por: Urbano Martínez Carmenate.

(Este artículo se refiere a un suceso gravísimo que ocurrió en la ciudad de Matanzas, nosotros siempre hemos sido muy críticos con la prensa cubana pero escritos como este demuestran que un mejor periodismo además que necesaria es posible. Coincidentemente el pasado viernes 22 se celebró el 53 aniversario del periódico Girón, los felicitamos por su cumpleaños y artículos como este. Es una lástima que este artículo no haya sido publicado en la versión digital de este semanario)

A pocas horas de haberse declarado Monumento Nacional el Centro Histórico de Matanzas, ocurrió lo increíble: una brigada de cuentapropista, con la venia de Comunales e ignorando las disposiciones patrimoniales vigentes, vaciaron ácido sobre la imagen escultórica de José Martí, ubicada en el Parque de La Libertad. Fue una bofetada insultante al símbolo mayor de nuestro pueblo. ¿Qué pasará finalmente en una comunidad cuando cada cual hace con sus monumentos lo que quiere y cuando quiere? El hecho fue una despiadada agresión al Héroe Nacional y a los matanceros que hace un siglo y por cuestación popular, levantaron esa estatua en 1909. Los infractores alegaron que no hubo mala intención, que no imaginaban el posible daño. Les recuerdo que el desconocimiento no disculpa la comisión del delito y tampoco exonera de sanciones; que han pasado 55 años de Revolución y todos conocemos de la tremenda lucha que se libra aquí para que la gente entienda que las mejores armas que nos sostienen son la cultura y la historia, y que tenemos enemigos tan poderosos como el yanqui: la decidía, el irrespeto, la anarquía y el olvido de nuestros principios y tradiciones.

Un funcionario inculpado preguntó con arrogancia ¿Qué van hacerme ahora, fusilarme o meterme 20 años de cárcel? Recordé a otro arrogante que ante un hecho similar preguntó mismo al General Presidente. También supe de un directivo de la provincia que trató de restarles importancia a los hechos alegando: “bueno, no es para tanto, no se trata de un problema político”. A mi mente acudió Martí cuando alertaba que “la ignorancia mata a los pueblos…” y sentí dolor.

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu)

Es normal que cuando uno lee un texto que escribió un tiempo atrás, le queden insatisfacciones. Si lo reescribiera ahora le quitaría unas cosas y le agregaría otras o en algunos casos lo eliminaría todo. A raíz de sucesos recientes leo “la universidad para los revolucionarios” que publiqué el 29 de mayo de 2011 y me doy cuenta que no le cambiaría una sola letra.

Les sugiero leer el texto y luego me comentan:

La universidad es para los revolucionarios

 Por: Osmany Sánchez

“las revoluciones no se hacen con los que no lo son”. José Martí

Más de 2600 jóvenes de la provincia de Matanzas se presentaron a las pruebas de ingreso. Para ellos estaban disponibles más de 4200 plazas en la Educación Superior, o sea que de aprobar las 3 pruebas de ingreso (Matemática, Historia y Español) tienen su plaza asegurada. Anteriormente cada estudiante había llenado una planilla donde ponía sus opciones por orden de preferencia y después todo depende de sus resultados docentes y de la cantidad de plazas en cada una de las opciones.