Algunos somos indiferentes por rechazo y otros son indiferentes por inconciencia

Por: Vincenzo Basile

Especial para La Joven Cuba

Días atrás, hablando con Osmany Sánchez, del blog La Joven Cuba, quedé involucrado en un intercambio de opiniones que se acabó con unas preguntas por parte del bloguero cubano. ¿Cómo ven los jóvenes lo que sucede en Italia? ¿Tienen confianza en las intituciones? ¿Van a votar?

Preguntas difíciles y complicadas, pensé. ¿Cómo veo yo lo que pasa en mi país? Paradójicamente, en estos momentos sabría contestar mejor a una pregunta sobre los últimos acontecimientos cubanos, podría hablar del famoso cable de fibra óptica, de las nuevas reformas impulsadas por Raúl Castro, de la Cumbre de Cartagena, de mentiras mediáticas, de manipulación. Me he dado cuenta que podría pasar horas hablando de Cuba mientras que tengo dificultad a contestar a una sola pregunta sobre mi proprio país, el país en el que yo nací y donde vivo. Eso me ha dejado un tanto desconcertado y me ha hecho pasar los últimos días razonando y analizando la cuestión. Por eso, he puesto a un lado el objetivo principal de mi blog (desmontar la manipulación mediática contra Cuba) y he empezado a pensar.

Finalmente, hoy, he encontrado la solución. El problema no soy yo; no es mi amor a Cuba que me ha hecho poner a un lado mis raíces itálicas. El problema

Sobre el Mundial
Galeano brinda sus impresiones del mundial

Por: Eduardo Galeno

Pacho Maturana, colombiano, hombre de vasta experiencia en estas lides, dice que el fútbol es un reino mágico, donde todo puede ocurrir. El Mundial reciente ha confirmado sus palabras: fue un Mundial insólito.

Insólitos fueron los diez estadios donde se jugó, hermosos, inmensos, que costaron un dineral. No se sabe cómo hará Suráfrica para mantener en actividad esos gigantes de cemento, multimillonario derroche fácil de explicar pero difícil de justificar en uno de los países más injustos del mundo.

Insólita fue la pelota de Adidas, enjabonada, medio loca, que huía de las manos y desobedecía a los pies. La tal Jabulani fue impuesta aunque a los jugadores no les gustaba ni un poquito. Desde su castillo de Zurich, los amos del fútbol imponen, no proponen. Tienen costumbre.