cuba-siempre-rebeldePor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

No debería ser, pero cada día me convenzo más de que ser revolucionario en Cuba, es tremendamente difícil. Resulta que los movimientos de izquierda siempre creyeron que luchar por el poder político era difícil, hasta que aprendieron una lección tremenda: gestionarlo es aún más complicado. Y los revolucionarios, siempre llevarán la peor parte.

En el proceso evolutivo de un individuo, primero nace la inquietud social, luego le sigue una rebeldía constante y finalmente se llega a ser revolucionario cuando el compromiso se hace evidente. Estos serían algunos de los momentos por los que necesitamos atravesar para lograr la madurez necesaria.

Ahora: ¿estamos permitiendo en Cuba que ocurra este proceso? ¿No estaremos cercenando la evolución de todos aquellos jóvenes que asumen posiciones rebeldes? ¿Acaso les permitimos llegar más allá? Quizás un Julio Antonio Mella o un Antonio Guiteras de nuestro tiempo, esté  sufriendo lo indecible por no acomodarse al “orden de las cosas”, por ser quizás, demasiado revolucionario.

Hasta hoy no conozco a uno solo de nuestros héroes a lo largo de nuestra historia, que se haya caracterizado por su obediencia, disciplina o docilidad. Estas características son completamente incompatibles con un revolucionario, sin embargo, nuestras instituciones y organizaciones a menudo las premian.

Parece un sinsentido, una contradicción o una ironía, pero lo más preocupante es

Esta es una historia real, los nombres han sido omitidos para no afectar a los implicados.

Por: Harold Cárdenas Lema

Hoy no pienso hacer un artículo extenso, apenas un breve comentario servirá para ilustrar algunas de nuestras ironías. Tengo una amiga que está pasada de los 50 años, una profesional respetada en su rama pero con un carácter muy jocoso y liberal. Ella es la protagonista de esta historia.

A inicios de los ochenta era una mujer muy hermosa, cuentan que cuando pasaba por los pasillos la seguía un silencio tremendo. Militaba en la UJC y nadie pudo dudar nunca de sus convicciones, aún hoy, es una revolucionaria que ha trabajado toda su vida para construir esta Revolución. Al terminar la militancia juvenil y hacerle el ingreso al Partido, ella no tenía conciencia de que con los comentarios que circulaban sobre su persona, difícilmente le permitirían ingresar, pero quedaban aún por explicar las razones que la limitaban a ello.

En una reunión informativa sobre los resultados de las investigaciones para el pase al Partido, se le comunica que no reunía los requisitos para ingresar, por relacionarse con personas de DUDOSA MORAL. ¿Quiénes eran las personas de “dudosa moral”? Algunas de sus amistades resultaban ser homosexuales, a quienes ella trataba sin reservas ni prejuicios. Pareciera que la historia acaba aquí pero