El consumo interno es mejor estrategia de desarrollo que la inversión extranjera

Parte de nuestro subdesarrollo es provocado por distintos tipos de irresponsabilidad

3WkAq.Em.84 Por: Roberto G. Peralo   (roberto.peralo@umcc.cu)

Me arriesgo a afirmar que la aplicación de la nueva ley de inversión extranjera será la que determine el éxito o el fracaso del nuevo modelo económico cubano. Es fácil percatarse que las transformaciones realizadas en la economía no han dado el resultado esperado hasta el momento. No es porque las medidas tomadas no han sido las correctas sino porque carecen de un enfoque integral y unido a la resistencia de un importante grupo de funcionarios “al cambio“ se ven muchas transformaciones pero muy pocas mejorías.

Junto a las reformas en la gestión empresarial y la unificación monetaria, esta nueva Ley va a significar un punto de viraje a la economía cubana: para bien o para mal. Aparecerán riesgos para la sociedad cubana, donde ni leyes ni resoluciones serán suficientes para mitigar su impacto. La clave va a estar en la interpretación y la forma en que lo lleven a la práctica, los responsables de implementar dicha Ley.

Uno de los riesgos latentes tienen que ver hacia dónde se dirigirán las inversiones. En el nuevo modelo económico la estructura de la propiedad está cambiando, para algunos decisores lo estatal es la forma de empresa más avanzada en el socialismo. Las empresas que no lo son serán consideradas solo como necesarias, pero villanas, que deben ser mantenidas en los márgenes del sistema económico y eliminadas cuando se logre fórmulas que hagan efectiva la gestión estatal.