Si bien Twitthab fue positivo, resulta aún insuficiente, la realidad cubana es más rápida que nuestros intentos de unirnos en la blogosfera.

Por: Raúl Felipe Sosa

La reciente reunión de blogueros y twitteros en nuestra capital, la llamada twitthab, ha llamado mucho mi atención. Sobre todo porque creo que es una expresión más de la independencia de actuación y pensamiento con que cuentan nuestros blogueros.  Y digo esto porque para mí queda claro que una idea como esta solo puede salir de la espontaneidad del que necesita y siente curiosidad de conocer a sus compañeros de la blogosfera. La tesis de que fue una argucia del gobierno cubano se desvanece cuando uno conoce que la cobertura en los medios de comunicación cubanos fue prácticamente nula y solo los blogs cuyos autores se reunirían le dieron una importancia relevante al evento. Por mi parte desgraciadamente no pude estar y solo lo que he podido leer y lo que me han contado mis amigos de La Joven Cuba me permiten hacerme un juicio de la importancia del encuentro. Entiendo entonces que fue un encuentro fraternal, casi de amigos que se encuentran por primera vez y comparten experiencias. Sin embargo como todo joven revolucionario y en ocasiones  impulsivo, que no le gusta esperar mucho por las circunstancias, no me conformo. Y esta inconformidad quizás sea reflejo de lo que espero de los jóvenes blogueros cubanos.

Algunas preguntas vienen a mi mente. ¿Estamos haciendo verdaderamente todo lo que podemos por salvaguardar nuestra Revolución y la construcción del Socialismo en Cuba? ¿Estamos siendo consecuentes con las ideas que defendemos? No pretendo responder estas preguntas, no creo que tenga yo ninguna autoridad para esto, pero sí creo que debemos reflexionar sobre estas. De cualquier manera me gustaría decir que no me conformo con escribir un post por cada campaña mediática que se haga contra nuestro país, que no me conformo con decir todo lo bueno que tiene nuestra Revolución y porque la defendemos. Y sobre todo no me conformo porque creo que si algo necesita la Revolución y nuestro Pueblo es de jóvenes valientes y verdaderamente comprometidos que de forma espontánea e inteligente digan sin temor lo creemos que está mal. Desde mi punto de vista, debemos estar conscientes que si queremos ganarnos al Pueblo cubano, debemos dejar atrás las posiciones facilistas de contención y pasar a la ofensiva revolucionaria de poner el dedo sobre la llaga. Seamos inteligentes, el Pueblo admira las posiciones valientes, el Pueblo admira al que sabe criticar de manera constructiva pero está consciente de lo que no se debe perder.