El conocimiento de las normas básicas que rigen la economía es esencial para entender la doble moneda en Cuba

el cuentapropismo que no importaPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

Si algo hemos aprendido en los últimos años es que las transformaciones operadas en el país no han provocado cataclismo alguno. Los hoteles no cerraron por afluencia de cubanos, no hubo crisis inmobiliaria con las casas, los autos no inundaron las carreteras y cuando los cubanos pudieron viajar libremente: no hubo un éxodo. Cada paso ha demostrado que podía haberse hecho desde mucho antes. En estos días se están eliminando en Cuba las pequeñas tiendas particulares que venden ropa a la población, por cualquier ángulo que lo vea no le encuentro lógica al asunto, parece un paso atrás.

Todo comenzó con un discurso de Marino Murillo en la Asamblea Nacional donde dejó entrever que las licencias de sastrería se estaban utilizando para vender ropa importada y eso acabaría pronto. El vicepresidente tenía razón, los locales donde se comercian las prendas foráneas rara vez tienen que ver con sastre alguno y por tanto es legítima la preocupación gubernamental. Pero la solución al asunto no puede ser la usual: botar el sofá por la ventana. No debería ser, pero ya es un hecho. En vez de crear licencias para esa labor o adecuar las ya existentes para que contemple esta nueva realidad, la respuesta ha sido cerrar dichos establecimientos.

Existe un entramado social que depende de estas tiendas,