Por: Harold Cárdenas Lema

Hace unos días tuve una interesante conversación con un estudiante de periodismo, este trató de convencerme que los cubanos se definen por ser bailadores y gritones, imagino que Martí se haya revuelto en su tumba al escuchar eso. Utilizo este pretexto para comentar hoy brevemente qué es lo que nos convierte en hijos de esta tierra.

Nunca escuché que Félix Varela, el Apóstol, Mella, Villena o cualquier otro de los grandes hombres que ha parido este país y de alguna manera han conformado la cubanidad, se caracterizaran por su baile o destreza vocal. La identidad de una nación consiste en el cúmulo de tradiciones, costumbres y formas de comportamiento que definen a los individuos que viven en ese territorio, por lo tanto podemos inferir de esto que está estrechamente relacionada con la cultura, y la nuestra es muy rica y diversa.

Cuba es un país de complejidades, diversidades y diferencias, todo aquel que busque argumentar de forma simple los complicados procesos culturales y sociológicos de este país, va a encontrar irremediablemente el fracaso. La variedad es lo que nos distingue, es una generalización imperdonable pretender que todos los cubanos toman ron, bailan, juegan dominó o gustan de la playa. Yo por ejemplo soy un pésimo bailador, y aunque disfrute el resto veo inadmisible que según la lógica de mi estudiante se me considere menos cubano por no escuchar música popular bailable (o salsa).

Por Raúl Felipe Sosa
Hace unos días estuve leyendo un artículo muy interesante del periodista Jose Alejandro Rodríguez, titulado “Soltar amarras”, columnista consagrado del periódico Juventud Rebelde. En este artículo él expresaba su opinión sobre como el estancamiento de nuestra economía, los métodos arcaicos y la burocracia podían llevar a descalabro nuestro sistema social.
Como dije en un comentario me pareció que este tocaba aspectos muy sensibles y que ponía el dedo sobre la llaga en muchas cuestiones en las cuales no dejaba de tener razón. Ahora, pienso que si realmente queremos tocar aspectos que están afectando a nuestra sociedad, los cuales podríamos calificar como graves, estamos olvidando uno, en especial importante: la crisis de valores que devendrá muy probablemente en la pérdida de nuestra identidad cívica.