Las ideas más "peligrosas" son las que no se dicen. A los jóvenes hay que involucrarlos aún más en el proceso revolucionario.

Por: Osmany Sánchez

No pasa un día sin que escuche a alguien, sobre todo los mayores, referirse al daño que le hizo a la sociedad cubana el ya famoso paternalismo. En reuniones, en la cola de la guagua o en la cafetería, siempre aparece el paternalismo para justificar cuando alguien no hizo lo que tenía que hacer.

 No lo niego, es cierto que durante mucho tiempo nos acostumbramos a que “papá” estado se encargara de resolver la mayoría de nuestros problemas mientras nosotros nos conformábamos con recibir y criticar, pero es que no podemos seguir midiendo las acciones de la juventud con la vara del paternalismo y mucho menos dejarlos solos ahora.

 Una cosa es ser paternalista y la otra es cumplir el papel que nos toca como revolucionarios y como educadores. Veo con preocupación que algunos, refiriéndose al trabajo de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) o a la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), dicen que no están para hacer lo que les toca a ellos o de que los jóvenes