Por Roberto G. Peralo

El discurso de Raúl Castro el 23 de diciembre en la Asamblea Nacional ha sido interesante. Entre los temas variados que tocó el más importante, a mi entender, fue los párrafos que le dedicó a la corrupción. Comparto con el la idea de ver a la corrupción como el problema más grave que enfrentamos y el más difícil para solucionar.  Voy a discrepar con Raúl en un tema y lo desarrollo a continuación:

corrupción en historia

El administrador del centro recreativo “Cuba Libre” presta el local para la fiesta de cumpleaños del hijo de Bolaños director de la “Empresa Integral”. En el servicio le incluye algunos productos gastronómicos y el audio. En esta prestación de servicios no intervino ninguna relación monetaria. Bastaron las relaciones de trabajo de algunos años, donde se crearon vínculos personales de una amistad incumbida.

Meses  antes el administrador Contreras del centro recreativo “Cuba Libre” se encontraba en la difícil tarea de reparar su vivienda. Consiguió a través de su “amigo” Bolaños algunos sacos de cementos y par de cajas de lozas que le eran prohibitivos para el salario que percibía.

Estas historias se repiten a diario en todos los escenarios de la vida socioeconómica de Cuba. Resuélveme: unos