Los administradores de LJC: Roberto, Harold y Osmany respectivamente. Los 3 en plena publicación y moderación de los artículos.

Por Harold Cárdenas Lema

Ya ha pasado un año desde el nacimiento de este espacio en la web. Muchos han sido los desafíos, las experiencias y los descubrimientos en tan corto período, quizás ya sea la hora de contar la historia de sus autores y el funcionamiento interno de la administración.

Todo empezó en el mes de marzo del 2010, cuando Osmany (Tatu) y Harold se sentaron en el parque de la Universidad de Matanzas a comenzar sobre sus experiencias en Internet. Ambos convinieron en lo injusto del manejo del tema cubano en la red de redes, en cómo la mayoría de las veces es un discurso sordo, donde no se busca llegar a un acuerdo o encontrar verdad alguna sino convencer al interlocutor de lo que uno mismo cree. Los que defienden la Revolución estaban en franca desventaja frente a su contraparte, que con una inmensa mayoría era mucho más agresiva en la web y montaba campañas de difamación de un sincronismo sorprendente. La balanza estaba entonces muy desequilibrada, también podía ocurrir esto por un fenómeno común en el país: cada vez que aparece algo que pueda convertirse en amenaza (entiéndase Internet) la respuesta es la prohibición y la limitación, en vez de su utilización a nuestro favor, en los últimos tiempos la mirada ha cambiado mucho para bien, La Joven Cuba es una muestra de ello.

Situada en Vía Blanca, carretera que conecta el polo turístico de Varadero con la Ciudad de La Habana.
Foto de la Universidad de Matanzas, hogar de LJC.

Acordamos entonces hacer un blog que sirviera no sólo para defender la Revolución sino para un debate interno sobre el presente y futuro de

Por Harold Cárdenas

Desde que comenzó el blog, hemos tratado de ser consecuentes con nuestros objetivos: defender nuestro sistema político y a la misma vez debatir temas internos, por muy espinosos que estos sean. Por ello trato siempre de tomarle el pulso a mi país, plantearlo tal como es, evitando edulcorar o distorsionar una realidad que con sólo salir a la calle se respira.

A menudo me preguntan en los comentarios de los artículos cuál es el país por el que luchamos, yo trato de explicar siempre que no es este que tenemos realmente. Tendríamos que estar locos para aspirar a un país en el que existe la carta blanca para viajar o en el que la economía de los nacionales está tan deteriorada (para decirlo de manera sutil). En lugar de esto trabajamos activamente por el cese del bloqueo y la solución de los problemas nacionales (o lo que llaman algunos bloqueo interno). Para lograr esto hay que poner primeramente las cartas sobre la mesa, lograr una transparencia y comunicación que fortalezcan al país y luego enfrentar los desafíos externos.