Viejas consignas, canciones pasadas de moda, interpelaciones a símbolos gastados y un abordaje de problemas epidérmicos

Por Osmany Sánchez

La televisión cubana tiene como objetivo fundamental la educación de nuestro pueblo, incluso dos de nuestros canales son dedicados a programas educativos, sin embargo en la práctica no podemos decir que su programación se corresponda con ese fin. Recuerdo que Amaury Pérez durante el congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) nos recordaba que los enemigos de la Revolución criticaban todo, menos la televisión, y que eso quizás era porque lo que estaba sucediendo respondía a sus intereses.

En el mundo capitalista los medios audiovisuales son un instrumento para “vender” al mundo lo que a su juicio está bien o está mal, les dicen a las personas qué música deben escuchar, qué ropa deben vestir, o qué valores defender. En una escena de la serie norteamericana flashforward una de las protagonistas (judía) mostraba repugnancia por la liberación de un ex nazi, y le recordaba a los demás agentes de FBI los crímenes cometidos contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Estos hechos son constantemente recordados al mundo, sin embargo no se menciona ni una palabra de los que actualmente cometen los sionistas contra el pueblo palestino en el medio oriente.