Las ideas más "peligrosas" son las que no se dicen. A los jóvenes hay que involucrarlos aún más en el proceso revolucionario.

Por: Osmany Sánchez

No pasa un día sin que escuche a alguien, sobre todo los mayores, referirse al daño que le hizo a la sociedad cubana el ya famoso paternalismo. En reuniones, en la cola de la guagua o en la cafetería, siempre aparece el paternalismo para justificar cuando alguien no hizo lo que tenía que hacer.

 No lo niego, es cierto que durante mucho tiempo nos acostumbramos a que “papá” estado se encargara de resolver la mayoría de nuestros problemas mientras nosotros nos conformábamos con recibir y criticar, pero es que no podemos seguir midiendo las acciones de la juventud con la vara del paternalismo y mucho menos dejarlos solos ahora.

 Una cosa es ser paternalista y la otra es cumplir el papel que nos toca como revolucionarios y como educadores. Veo con preocupación que algunos, refiriéndose al trabajo de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) o a la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), dicen que no están para hacer lo que les toca a ellos o de que los jóvenes

Carlos Rangel Irola: Presidente Nacional de la Federación Estudiantil Universitaria

Por: Harold Cárdenas Lema

La Federación Estudiantil Universitaria (FEU) fue fundada en 1922  por Julio Antonio Mella, el mismo que pedía una universidad que formara “seres pensantes, no seres conducidos”, en su espíritu se fundó esta organización, que jugó un papel fundamental en la lucha contra las dictaduras en la etapa republicana. Hoy LJC entrevista a su actual presidente.

A Carlos Rangel Irola le ha tocado dirigir la organización en un momento clave en la historia cubana, los jóvenes particularmente tenemos muchísimos desafíos que afrontar y en un contexto sociopolítico bastante hostil. Veamos ahora quién es la persona que dirige a la juventud universitaria cubana, Carlos nos confiesa que nació en Camagüey, aunque nunca vivió allí.

“Vivo en la Capital desde los 8 meses de edad, por lo que si fuera a definirme, sin dudas diría habanero y furibundo “industrialista”. Estudié la carrera de Economía en la Universidad de La Habana, lo que me convierte, aún más, en alguien que defiende la identidad de la Capital de todos los cubanos. Aunque hay que reconocer que después de caminar el país me siento, por encima de todo, cubano 100%.”

Gabriel Torres.

Ha comenzado un nuevo curso escolar en Cuba. Todo un largo camino de 10 y tantos meses hemos emprendido: las fuerzas y el intelecto se alistan para someterse a duras pruebas del conocimiento y el arte de aprender algo nuevo cada día.

El reto no es sólo de los que estamos del lado de acá. También los docentes, los administrativos y trabajadores en general del sistema de enseñanza; los encargados de entregar una educación con calidad, con verdadera valía, tienen por delante un denodado duelo en pos de alcanzar nuevos logros, mejores indicadores y lo más importante: brindar a los educandos una verdadera información, no disfrazada de facilismos, ni frases hechas (Escuché a mi madre exclamar un día que lo mejor que puede hacer un profesor es enseñar a aprender a sus estudiantes)

En estos momentos, en Cuba, la educación superior se traza nuevas metas. Alcanzar la excelencia en todos los egresados de las universidades y propiciar el desarrollo del país en esferas tan dolidas como el sector agropecuario, la industria y el magisterio son algunos de los principales objetivos de este organismo.

Por Yankiel Sarduy Melendres (desde la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas)

Hace poco tiempo conocí a un grupo de estudiantes de la Joven Cuba y me contagiaron rápidamente con su espíritu inquieto. Tras la búsqueda de un tema de interés me vino a la mente un artículo que tengo pendiente desde hace casi dos años sobre el papel actual de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).

Hace un par de cursos, visitó mi universidad el destacado cantautor cubano Nassiry Lugo con su banda Moneda Dura. Recuerdo que el concierto fue cerca de las nueve de la noche y asistió una gran representación de la comunidad universitaria.

La euforia de la música y los sonidos contagiosos y juveniles de las canciones envolvían al más “patiseco” que allí estuviera. Pero me llamó la atención que en un momento de esos en que se busca darle ánimo al público Nassiry dijera: “Manos pa’ arriba la FEU”, y acto seguido, al estilo Fuenteovejuna, todos levantaron la mano como quien dice con orgullo «Yo soy la FEU».

Aquello me pareció extraordinario. Pero