Por Eduardo

Aunque este artículo, en su título es dedicado al mercenario de conciencia Reinaldo, la segunda parte de este, en realidad no es de mi autoría. El día 30 salió publicado en el diario “Juventud Rebelde” un artículo del periodista Luis Hernández Serranos, denominado “Cincuenta mentiras del imperio” en su versión digital, y “Cincuenta guayabas del imperio” en su versión impresa. Para los lectores no cubanos, aclaramos que en Cuba una guayaba, además de la susodicha fruta, es sinónimo de una mentira colosal, tremebunda y desmesurada. Tenía dos opciones, o ponía la URL, o agregaba el artículo a continuación de este texto. Me decidí por la segunda variante, con el objetivo de facilitarles la tarea a nuestros lectores.

Ahora bien; desde que leí un comentario del apátrida de Reinaldo, en el cual mencionaba el hecho de que nuestro héroe epónimo, el comandante Ernesto “Che” Guevara había suplicado por su vida en el momento de su asesinato, me tracé como tarea dar respuesta merecida a tan cobarde infamia. Este mercenario de la palabra, porque ya no nos queda ninguna duda de que le han encargado como tarea atacarnos en este blog, y que de seguro está cobrando por eso, se hace eco de la versión que de este suceso infamante proclama, inclusive en videos de la televisión mayamera, el agente de la CIA, y asesino Félix Rodríguez Mendigutía. Este ser despreciable, que se pasea orondo por las calles de Miami, portando en una de sus muñecas el reloj que le quitara al cadáver del Che. Para apropiarse de este trofeo, de infamia, porque no se puede decir que es un trofeo de guerra, aprovechó el momento en que por órdenes del gobierno norteamericano le cortaban las manos al Guerrillero Heroico.