maceoyche

Por: Julio César Pérez Verdecia. (julio.verdecia@umcc.cu)

La gente cree por lo general que su realidad, quizás por puro narcisismo, es la más compleja, dura y definitiva y, que sus batallas y pérdidas están en la dimensión estremecedora de las cosas.
Y es cierto, cada tiempo tiene su luz y su sombra, como para cada hombre su vida es definitiva y estremecedora. Sin embargo hay vidas y batallas que rozan lo inverosímil. Hoy por ser cubano entero, quisiera dedicar mis palabras a la celebración de los natalicios 169 y 86 de Antonio de la Caridad Maceo y Grajales y Ernesto Guevara de la Serna, respectivamente.

Hasta podría parecer recurrente, vanidoso; yo, simple migaja, asomado a la sacrificada vida del Titán de Bronce, a la vida telúrica del Che. Pero es que hay algunos por ahí hablando de desesperanzas y luctuosas utopías, del fin de los sueños de una revolución que es hija del colosal despertar de un pueblo.

Maceo tenía 23 años cuando se proclamaba la República Cubana en armas, luego de La Demajagua. Testigo de los debates que se desarrollaban entre los masones, acunó en su corazón patriotismo santo y viril. Por ello el joven que se inició como simple soldado y cuyo primer ascenso fue el de ser ayudante de Gómez, terminaría siendo mayor general.

Algo parecido le ocurriría al Che, joven argentino enrolado en aquella expedición cubana como simple médico, convirtiéndose por su arrojo y entereza en comandante.

Por Eduardo

Hoy es 24 de febrero. Como  cada año, todos los que realmente sienten que la Patria, como rezaba el Apóstol “es ara, y no pedestal”, se regocijan de sano orgullo por nuestra herencia mambisa. En un día como hoy, en que la Revolución nos llama a un nuevo combate por afianzar la independencia nacional, que ha costado al pueblo cubano ríos de sangre; no deseo hablar de los aspectos generales del plan de alzamiento más conocidos por los textos que relatan nuestra gloriosa epopeya. En mi artículo haré referencia al levantamiento independentista en nuestra provincia de Matanzas.

Como se sabe, el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, incautó en el puerto de Fernandina, los vapores Lagonda, Amadís y Baracoa, cargados con las armas compradas con el aporte fundamentalmente de los obreros cubanos emigrados de Tampa, Cayo Hueso, y otras ciudades del sur de ese país. El país norteño, ya amenazaba en convertirse en el imperio voraz, que hoy pretende controlar hasta el último milímetro cuadrado de área, en este contaminado planeta. Esa ocasión fue la primera, y única vez, en que los Estados Unidos aplicaran la denominada “Ley de Neutralidad”.

Ernesto Che Guevara y Aleida Guevara
Che y su hija Aleida

Por: Guiteras (Harold Cárdenas)

Desde pequeños, los niños cubanos tenemos como paradigma del revolucionario a Ernesto Che Guevara. En las escuelas primarias del país, es común escuchar a los pioneritos  expresar su consigna: “seremos como el Che”. Pero, ¿realmente sabíamos lo que decíamos? ¿Decirlo nos daba conciencia política? ¿Decirlo a coro nos hizo más revolucionarios o nos acercó al Che?
Desde esa edad y durante el resto de los niveles escolares se nos habló sobre los mártires, sobre las guerras de independencia y sobre la Revolución. Voy a hablar ahora de mi caso particular, pero no creo ser la excepción en mi generación, el impacto real de estos intentos por formar una conciencia en mí fue muy pobre. Pasó como pasa actualmente con algunos spots televisivos y el manejo que se hace de estos temas en relación a la juventud, una saturación de mensajes políticos que puede terminar en aversión o apatía, exactamente el objetivo contrario de lo que se busca.