CRI La Florida

Por: Jesús Arboleya

Como siempre, la última encuesta patrocinada por el Cuban Research Center (CRI) de Florida International University (FIU) ha animado los más diversos análisis y comentarios, debido a la fiabilidad de sus resultados y la capacidad que nos brinda para analizar la evolución de las actitudes políticas de la comunidad cubanoamericana en el condado Miami-Dade, durante más de veinte años.

Desde mi punto de vista, la pregunta más relevante de la encuesta es aquella referida al apoyo o la oposición al embargo (yo le digo bloqueo, pero respeto el lenguaje de los encuestadores), toda vez que está centrada en lo que constituye la esencia de la actual política de Estados Unidos hacia Cuba.

El resultado de la encuesta nos muestra entonces un resultado concluyente respecto al sostenido incremento de las personas que se oponen a la política actual (52 %), por primera vez una posición mayoritaria respecto a los estudios anteriores, y efectivamente refleja una tendencia, ya que solo los mayores de 65 años apoyan mayoritariamente su mantenimiento.
Incluso es posible que, analizada de manera general, esta posición sea aún más nutrida, ya que un 68 % apoya el restablecimiento de relaciones diplomáticas, lo que supone el levantamiento previo del embargo, y lo mismo ocurre con el hecho de que más de un 70 % apoye la venta de medicinas y alimentos o de que incluso un 76 % respalde la ampliación o el mantenimiento de los negocios con Cuba, todo lo cual se contradice con las normas establecidas por el embargo.

Casi tres cuartos de los encuestados opinan que la política del embargo no ha funcionado. No obstante, llama la atención que el mayor porcentaje de los que consideran que ha funcionado bien o muy bien, esté precisamente en los que arribaron a ese país después de 1981. Creo que esta respuesta tiene un significado distinto para ellos que para los primeros inmigrantes, ya que se trata de las personas que realmente sufrieron el embargo y lo analizan desde esta perspectiva, mientras que los primeros lo conciben como una estrategia fracasada para derrocar al régimen cubano.