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La venas-abiertas

Por Julio César Pérez. (julio.verdecia@umcc.cu)

¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!

¿Cuántos años hacia que la bota, primero de las potencias europeas y luego del gobierno de los EEUU, asfixiaba la natural respiración de los pueblos de la América Nuestra?

Demasiados. Pero el sueño que nació con aquella generación de titanes de la que Bolívar fue héroe mayor, germinó. Mucho le quedaba por hacer al gigante de Carabobo después de su muerte, era como si su espíritu hubiese encarnado en miles de latinoamericanos, porque lo que no hizo Bolívar estaba por hacer todavía en América, y ese espíritu latía en las entrañas de nuestra tierra.
Ya Martí lo había invocado sabiamente en sus discursos, fue su vida testimonio de la conquista de la independencia cubana para evitar que se extendieran los Estados Unidos por las Antillas y, cayeran con esa fuerza más sobre las tierras de América. Era su visión de alfarero pretendiendo el equilibrio de una región para hacer lo que Bolívar no pudo.

Esa idea maduraría décadas después en el más preclaro de los martianos, Fidel, quien desde su discurso político y apoyado por la vocación solidaria de una nación indómita, prendería la pira latinoamericana del pensamiento integracionista.

Con los años de lucha, pese a las múltiples maniobras imperialistas y después de la triunfal Revolución Venezolana, ya con la

220px-Sergei_Chruschtschow_2010 Por: El Duende

Traducido del Más Allá  por Max Lesnik.

 

El portal “Orbyt”  de  la Internet  que se edita  en España tuvo la  buena idea de  entrevistar  al Profesor  Sergie Krushchev, hijo del desaparecido  ex jefe de la Unión Soviética  sobre  lo que  pensaba  su  padre  del Presidente norteamericano  John F. Kennedy  y lo que  el líder  soviético  dijo    al momento  de  conocer  la noticia  del asesinato   de Dallas el  22  de noviembre  de 1963. La  entrevista  fue realizada por  el  corresponsal  de “Orbyt”  en Moscú,   Xavier Colás.  Fueron seis  intencionadas  preguntas  del periodista español   seguidas  de seis  muy interesantes respuestas  del Profesor  Sergie  Krushchev que  vive  retirado  en  los  Estados Unidos.  Aquí  va  la  entrevista:

   “Las llamadas nocturnas no eran habituales en casa del líder soviético Nikita Krushchev. Así que un 22 de noviembre de hace 50 años, cuando el principal rival del presidente John Fitzgerald Kennedy colgó el teléfono tras una breve conversación con su ministro de Asuntos Exteriores, su hijo Sergei Krushchev supo que algo grave pasaba. «Le dijeron que habían disparado al presidente de EEUU y se fue a la sala contigua, estaba bastante nervioso por lo que pudiesen hacer los halcones de Washington y la gente de la línea dura», recuerda en una entrevista con Crónica el vástago del líder soviético, que actualmente vive cómodamente en Estados Unidos.

   Haber cambiado Moscú por la tierra que tu padre situó en el punto de mira de 42 cohetes R-12 y sus ojivas nucleares no supone ninguna contradicción para este ingeniero nacido en 1935. «A mi padre no le hubiese parecido mal porque la Guerra Fría terminó hace mucho», zanja con la misma sencillez con la que vive en Rhode Island como profesor retirado, disfrutando de las carpas de su estanque y dando alguna conferencia sobre la vieja política de dos bloques: unos años convulsos en los que Sergei fue testigo directo de la incredulidad, rivalidad y posterior deseo de cooperación que despertó el joven presidente norteamericano en la jerarquía soviética.

P. — ¿Cómo recuerda aquel viernes de 1963?

R. — Fue el día en que todo cambió. Tras la crisis de los misiles había disposición a colaborar en muchos temas: hasta en llegar a la Luna.

P. — ¿Qué teorías barajó su padre sobre la autoría del magnicidio?

R. — Cuando se anunció que se acusaba a Lee Harvey Oswald [que había residido en la URSS] pidió inmediatamente al jefe de la KGB que revisase todos los documentos sobre él. El análisis que le dieron es que podía tratarse de la CIA, tal vez la mafia norteamericana o incluso

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