Por: Roberto G. Peralo

Ponerme a narrar y describir todo lo sucedido en aquella hora de viaje puede resultar muy extenso. La dinámica que impone la vida moderna obliga a tener un poder de síntesis en cualquier idea que se quiere transmitir y más en Internet.

Me concentraré en el tema que me llamó la atención de aquel dialogo. Los motivos del tema, mis consideraciones y criterios los obviaré. No es que no tenga mis propias opiniones.

El dueño del Chevrolet del 56, alias Almendrón, no rebasa los 30 años. Respondía al llamado de Migue, creo que era su nombre o el diminutivo de este. Me trasladaba al municipio de Jagüey Grande por motivos personales. Conocido este lugar por el cultivo de la naranja y la toronja.

Hoy la vía más efectiva y rápida para transportación en Cuba se encuentra en manos del sector privado. Donde prevalece la ley de oferta y demanda. Aquel Almendrón diseñado para 6 pasajeros. Se encontraba modificado y de forma muy ajustada admitía a 9 personas.

Comienzo a dialogar con aquel joven que de forma muy jovial respondió con tremendo desenfado las preguntas

Caricatura de Gerardo HernandezPor: Raul Felipe Sosa

Está noticia me alegró muchísimo, porque debo admitir que pocas veces he sentido que una buena noticia económica pueda tener un impacto directo a corto y mediano plazo en la vida cotidiana de todo el pueblo cubano o de una parte grande este. Estamos acostumbrados a los logros económicos en sectores bien particularizados o locales, los cuales a lo sumo solo pueden beneficiar a una pequeña parte de la población. Siempre con la esperanza de que el esfuerzo realizado se generalice.

En este caso creo que el objeto de la noticia tiene un gran potencial y sutilmente nos deja mensajes sobre la pertinencia de los cambios impulsados en el sector privado.

El presupuesto del Estado se vio impactado positivamentepor los nuevos ingresos que el impulso del trabajo por cuenta propia trajo. Estos se obtuvieron fundamentalmente por dos vías; a través de los impuestos y a través de las ventas de productos básicos a precios no subsidiados, para fomentar el desarrollo de dichos negocios. Según un artículo publicado en el periódico Trabajadores del 27 de julio por el periodista cubano Francisco Rodríguez, “El incremento neto de los ingresos ahora calculado —superior a los 2 mil 200 millones de pesos en el año— incluye casi 320 millones de pesos de ingresos por los impuestos de ingresos personales, por arrendamiento de viviendas y sobre las ventas y servicios que deben aportar los trabajadores por cuenta propia.
También se adicionan unos mil millones de pesos de ingreso como resultado de la venta a precios no subsidiados de 47 mil toneladas de harina de trigo, 30 mil toneladas de arroz, 20 mil toneladas de azúcar, 160 millones de huevos y mil 800 toneladas de frijoles negros, productos cuyo consumo estaba planificado, pero que a partir de su comercialización liberada permitirán también el aprovisionamiento de los trabajadores independientes.”

Nótese que la producción interna de alimentos es fundamental para el desarrollo de estos negocios privados, porque es la materia prima básica, teniendo en cuenta que la gran mayoría de los negocios privados que han surgido hasta el momento brindan servicios gastronómicos. Una baja producción traería altos precios lo que no haría rentable dichos negocios y lo que no es rentable para el propietario no lo es para el Estado. Pero además tenemos que tener en cuenta que esta producción no debe aumentar en detrimento de la producción de alimentos para la población, evitando así el acaparamiento, el desvío de recursos etc. Por supuesto, que es ilógico pensar que estos productos ofertados a los pequeños negocios fueran subsidiados lo cual no quiere decir que tengan precios obsesivamente altos.